Los autoconvocados realizarán una asamblea interhospitalaria para organizar la marcha de antorchas programada para el viernes. Hasta el momento, cada centro asistencial definió su propia forma de protesta, pero buscarán unificar las estrategias.
La asamblea interhospitalaria se realizará desde las 13 en el hospital de Niños, luego de que los trabajadores de cada centro de atención sanitaria definan sus posiciones en plenarios internos.
La idea es ir avanzando en una estrategia conjunta de acción que unifique las protestas en reclamo de un aumento salarial ya que, hasta ahora, cada nosocomio implementa diferentes formas para manifestar el descontento.
A la cabeza del movimiento está el Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas), que fue la única estructura sindical del sector que rechazó el monto ofertado por el Gobierno, al que consideró insuficiente. En cambio, la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), la Asociación de Médicos Empleados (AME), el Sindicato Único de Médicos Argentinos (Sumar) y la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN) aceptaron una sucesión de incrementos que llevarán al básico en octubre a $ 2.250 (se blanquean cinco ítems, entre remunerativos y no remunerativos, que ya venían siendo cobrados).
Como es una constante en los paros en la salud, siempre están garantizadas las guardias, las operaciones de emergencia, el tratamiento oncológico y de insulinodependientes y la plena atención de pacientes internados.
Entre los núcleos más duros de la movilización del sector rebelde figuran el Centro de Salud y el Hospital de Niños. En el primero hubo ya manifestaciones con cortes de tránsito en la avenida Avellaneda al 700 y el segundo protagonizó una marcha hasta el hospital Padilla. En ambos está suspendida la atención ambulatoria y hay paro informático, con lo cual no se remiten datos estadísticos de pacientes y de atención hospitalaria al Siprosa.
Paro total
Toda la atención en el hospital Padilla está centrada en el miércoles, cuando se realizará un paro total por 24 horas, sin concurrencia al lugar de trabajo. El objetivo es que la medida de fuerza alcance a todos los sectores y servicios (incluso laboratorios y diagnósticos por imagen), con excepción de las urgencias.
En el hospital Avellaneda se implementa un quite de colaboración con la atención de sólo dos pacientes por turno en los consultorios externos; mientras que los servicios en el hospital Del Carmen son normales, pero sin registro de pacientes ni patologías, lo que genera numerosos inconvenientes en el Siprosa. En el nosocomio hubo fuerte tensión la semana pasada, por la advertencia de su conducción de que habría sanciones en caso de paro, según denunciaron los autoconvocados.
En la Maternidad el trabajo es el habitual, con algunas manifestaciones y protestas como la protagonizada el miércoles, cuando se instaló una carpa en su acceso principal y se tomó un carril de la avenida Mate de Luna. En esta institución, la división entre sectores que responden a distintas agrupaciones sindicales es muy profunda, lo que dificulta una acción conjunta.
En el interior, la adhesión a las protesta es masiva, con un amplio quite de colaboración y cierre de consultorios externos, como se registra en los hospitales de Aguilares, de Leales y de Concepción, entre otros. En la Área Operativa Este del Siprosa, por ejemplo, las protestas abarcan incluso los 23 Centros de Atención Primaria de la Salud de la zona
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