Un periférico sin calefacción, otro donde parte del personal se enfermó y las enfermeras también deben realizar tareas de administración, otro que es más chico que la comisaría que tiene al lado. Los Centros de Salud se sostienen con el esfuerzo de sus empleados.
Desde afuera, el Centro Periférico del Newbery parece el de un edificio abandonado.
Nacieron con el objetivo de extender la atención primaria de salud a puntos alejados de los hospitales, pero los Centros Periféricos siguen mostrando en Comodoro Rivadavia carencias que se superan con el trabajo diario de sus empleados y empleadas. Así lo constató Diario Patagónico en una recorrida por los centros asistenciales de los barrios.
Al Centro Periférico del Newbery le falta calefacción. Por estos días se están haciendo refacciones en las conexiones de gas, pero hace ya un mes que las puertas del centro asistencial “a pequeña escala” no funciona. El aspecto, al mirarlo de afuera, parece el de un edificio abandonado.
El personal del Newbery se repartió en otros centros periféricos de la ciudad. El concepto empleado es el de la “sábana corta”: si bien ahora hay más personal en algunos centros, el Newbery se quedó sin asistencia primaria y sus vecinos tienen que ir al Pietrobelli o directamente al Hospital. La falta de personal es el problema clave para resolver.
La infraestructura instalada en Comodoro para atender la salud consiste en 14 Centros Periféricos y un Centro de la Adolescencia, además del Hospital Regional y el Hospital Alvear. La Municipalidad también aporta con once centros de salud propios.
Los suministros vienen desde Nación con programas creados especialmente para los denominados Centros de Atención Primaria de la Salud. El programa Remediar, por ejemplo, facilita el stock de remedios que se centralizan en el Hospital y luego se distribuyen a los periféricos.
MUJERES Y NIÑOS PRIMERO
Son 110 las embarazadas en control en el Centro de Salud del 30 de Octubre, uno de los más grandes y completos que tiene la ciudad. Allí funciona el “107”, el número de emergencias, por lo que cuentan con una ambulancia. “Tenemos mucho embarazo adolescente, chicas de 14 o 15 años, y nos gustaría hacer un taller de planificación familiar, pero no nos alcanza la gente ni el tiempo”, confió un médico de ese centro a Diario Patagónico.
El suministro de anticonceptivos es otra de las tareas de los periféricos, ya sea la entrega de preservativos y pastillas anticonceptivas como las denominadas “pastillas de emergencia” o “del día después” se pueden conseguir fácilmente en los distintos Centros de Salud.
La especialidad médica más solicitada es la pediatría. En especial en aquellos barrios que han tenido crecimientos poblacionales enormes en los últimos años, ya sea por la construcción de planes sociales o donde hubo ocupaciones ilegales.
Los horarios de atención comienzan a las 8 y se extienden hasta las 16 y suelen dejar el fin de semana o por lo menos el domingo sin actividad. En promedio trabajan entre 15 y 20 personas y atienden entre 20 y 30 pacientes por día.
EN LA TRINCHERA
En la zona del Máximo Abásolo existe uno de los centros periféricos más grandes. Pero no es tan grande como la comisaría que tiene a su lado, que duplica la superficie construida.
Entre el Abásolo y el San Martín se producen la mitad de las muertes en sucesos violentos que se registran en la ciudad.
Enfermeras y personal médico de ese Centro de Salud atienden con frecuencia dos tipos de pacientes: heridos con armas blancas y casos de sobredosis con drogas, en especial cocaína. “Si lo podemos solucionar, lo solucionamos. Los contenemos, los asesoramos y, si podemos, los enviamos a alguna institución que aborde el tema de adicciones”, relató una enfermera a Diario Patagónico.
“Tenemos rachas donde están todos los profesionales y todo anda bárbaro. Cuando faltan uno o dos, el equipo siente que anda con la pata renga”, le contó a este medio una médica de uno de los periféricos provinciales de la zona sur. “Una buena parte de las estadísticas que muestra el Hospital son las que salen de acá, desde la trinchera”, agregó.
No sólo hay personal de medicina y enfermería en los periféricos, también hay trabajadores sociales. Ellos se encargan tanto de monitorear a los pacientes con alguna enfermedad que requiera de un tratamiento diario o regular, como así también de difundir prácticas de prevención en la comunidad.
“Tenemos un trabajo de hormiga, porque tenemos poco recurso humano y mucha población vulnerable”, explicó un médico generalista que trabaja en uno de los periféricos barriales.
Sin personal estable, muchas de las tareas las coordina el equipo, incluso asumiendo nuevas responsabilidades. Así, en el Quirno Costa se enfermaron muchos integrantes del Periférico y había enfermeras haciendo tareas de administración para “tapar baches”.
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