La salud de los Jubilados de Tandil y una buena parte de la población está en manos de una sola persona: Miguel Lunghi. El Intendente administra el Hospital pero también comanda a control remoto la Clínica Chacabuco. Desde esa posición dominante, entabla su juego político con PAMI.
Miguel Lunghi comenzó su carrera a la Intendencia desde la Clínica Chacabuco. Fue interventor del quebrado centro asistencial y desde allí construyó su candidatura. Se autoproclamó el rescatista del “Titanic” y parte de su marketing político se sostuvo apelando a su rol de buen gestor en tiempos de crisis. Desde entonces, nunca más abandonó la conducción de la clínica. Puso allí a profesionales radicales o rescatados de la administración de Zanatelli. Dirige la Clínica a control remoto desde su despacho y no le pierde pisada.
Una vez Intendente, se hizo cargo del Hospital Municipal, el gran receptor de la demanda de los sectores de menos recursos que asisten diariamente por consultas, estudios o intervenciones y óbice sobre el que pivotea la política sanitaria municipal junto al conjunto de centros de salud barriales.
De esta forma, dos de los tres centros asistenciales con quirófanos, internación y consultorios de la ciudad tienen un comando único. Recientemente, el Municipio adquirió CAMI, como una manera de quitar un problema de riesgo económico cuantioso al Círculo Médico –la otra institución que presidió y estima Lunghi- con lo que también concentró los servicios de ambulancias de Tandil.
Los jubilados de Tandil se atienden en el Hospital o en la Chacabuco. Esto significa que ya sea por un lado o por otro deben caer bajo la órbita de las decisiones de Miguel Lunghi. Decisiones que afectan los servicios recibidos en todos sus aspectos, tanto privados como público. La decisión de no comprar cierta aparatología en el Hospital repercute en ganancias para la Clínica o privados asociados y viceversa. Decisiones que siempre terminan girando en torno a lo mismo: los fondos y su distribución.
Por esa posición dominante y concentrada, hoy la atención de los Jubilados de Tandil pende de un hilo. La Clínica Chacabuco le reclama a PAMI otros montos por las prestaciones y amenaza con dejar de atender a sus afiliados. Del otro lado, los responsables del Hospital advierten que no podrán hacerse cargo de toda esa demanda a la deriva. El que habla es la misma persona: Lunghi. En un caso lo hace a través de sus funcionarios; el otros a través de sus gerentes.
Desde esa posición dominante negocia con la obra social más importante del país. Pretende un doble rédito: económico y político. Así cumple con su doble rol, de profesional médico y de Intendente. Gana por ambos lados, en lo electoral y en lo financiero. Si el PAMI cede, gana dinero; si el PAMI no cede gana como Intendente al trasladar un conflicto a la obra social nacional. Son los beneficios de ser un “pediatra que trabaja de Intendente” y tener la tenaza tomada con ambas manos.

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