El programa "Separemos Juntos" se está expandiendo y ya alcanza a 13 barrios de la ciudad. Buscan ampliar la iniciativa y hacerla obligatoria.
Silvana vive en barrio San Carlos. En la cocina de su casa hay dos tachos de basura: uno tiene una bolsa de residuos naranja, el otro negra. En el primero coloca todo el material seco: papel, cartón, vidrio, plástico, tetrabrick y metal. El otro va acumulando el resto de los residuos. Cuando la bolsa naranja se llena la lleva a uno de los contenedores del programa Separemos Juntos, que desde 2011 ejecutan la Municipalidad de Salta y la empresa Agrotécnica Fueguina SACIF. Actualmente el programa se lleva a cabo en 13 barrios de la ciudad de Salta y, según informaron desde la comuna, alcanza a unos 90 mil salteños. "El objetivo es que el programa llegue a la mayor cantidad de barrios posibles", dijo en diálogo con El Tribuno el subsecretario de Servicios Públicos de la Municipalidad, Normando Zúñiga.
El Tribuno recorrió algunos barrios para dialogar con los vecinos sobre el separado de residuos en los lugares en los que comenzó a implementarse este programa que se prevé se expandirá en otros sectores de la ciudad. En general, el balance es bueno. Como Silvana, muchos salteños han aprendido a seleccionar la basura colaborando así en el posterior trabajo de reciclaje. "Aunque era mejor cuando el recolector pasaba y se llevaba las bolsas", dijo la vecina. Es que en distintos puntos de ese barrio de la zona sur de la ciudad, se colocaron cincuenta contenedores para que los vecinos lleven hasta allí los residuos secos, que a veces no caben en los pequeños cestos que hay en las veredas. "Se quitarán los contenedores y se volverá a la primer metodología porque no funcionó. Aunque hay muchos, son varias las personas no se toman el trabajo de trasladar la basura hasta allí", comentó Zúñiga.
Mary, de Tres Cerritos, también separa la basura, aunque nunca se acuerda qué día pasan los camiones naranjas a recolectar esos residuos. Adriana, de El Huayco, comentó que ella también separa la basura y coloca la seca en las bolsas naranjas. "Ojalá se vayan integrando otros barrios. Yo creo que está muy bueno, veo que mis vecinos también lo hacen pero antes vivía en barrio Solidaridad y allí nadie tiene real conciencia de esto", comentó la mujer. Cerca de su casa, en un sector deshabitado del barrio, cerca de la escuela Efeta, decenas de bolsas naranjas, con escombros en su interior, son el revés de un programa que apunta a la toma de conciencia de los vecinos.
Sobre el proceso
El municipio recolecta el material y lo transporta hasta los galpones del relleno sanitario San Javier. Allí se acopia y envía a las plantas de reciclaje. Por semana los recuperadores recolectan alrededor de 3 toneladas de residuos secos.
Comentá la nota