Los salteños sienten que aumenta el delito

Los salteños sienten que aumenta el delito
La mayor preocupación está en las drogas, en los robos que son cada vez más violentos y en las patotas.
El relato de experiencias vinculadas a la inseguridad están a un paso de distancia.

En diferentes ciudades de la provincia, distanciadas por decenas y hasta cientos de kilómetros, la droga que gana terreno en los barrios, que multiplica patotas con adictos y desencadena robos cada vez más violentos hace a la mayor preocupación de los vecinos.

En la plaza 9 de Julio, una mujer de 56 años le contó a El Tribuno que hace dos meses fue víctima del ataque de un motochorro en el barrio Tres Cerritos, donde trabaja. “Me salió más caro curarme y comprar los remedios que la plata que tenía en ese momento en la cartera”, aseguró la vecina, tras remarcar que el ataque fue tan cruel y demencial que ella quedó inconsciente en la calle.

“Claro que hay inseguridad”, contestó indignada y agregó que el problema crece y no se vislumbran soluciones.

Ella y otra veintena de personas consultadas en la capital salteña constituyen el 85 por ciento de los que sostuvieron que a la inseguridad no sólo se la siente, sino que se la ve ganar terreno, a la par de las drogas, en las calles de la provincia.

En su recorrida por diferentes sectores de la ciudad de Salta, este diario recogió testimonios de hombres y mujeres de entre 19 y 70 años.

Avance de la droga

La inmensa mayoría afirmó que lo que más preocupa de la inseguridad es el avance de la droga. Esta es considerada la causa de los peores males, la que destruye niños, jóvenes y familias, la que corrompe todo, la que inunda los barrios de patotas y desencadena en robos, asaltos y hasta crímenes brutales.

Los abusos sexuales y los secuestros virtuales también forman parte de la preocupación de los vecinos, pero en un segundo plano.

El relevamiento periodístico incluyó consultas sobre el desempeño de la Policía.

La mayoría de los entrevistados por El Tribuno manifestó que el personal del organismo no cuenta con medios acordes para dar respuestas a las necesidades de seguridad de la comunidad. En segundo lugar, se marcó la falta de formación y se consideró que el accionar policial también está limitado por disposiciones e injerencias que van más allá de la falta de recursos, con una consecuente afectación de la imagen institucional y la autoridad de la fuerza pública.

Se ve en las calles

Muchos vecinos ven en las drogas, fundamentalmente en el paco, el desencadenante de una destrucción generacional de niños, adolescentes y jóvenes. Un 65% de los encuestados sostuvo esta idea.

Una jefa de hogar del barrio Don Emilio dijo que se cansa de ver niños drogados por el centro, mientras que otro vecino, de Villa Mitre, describió: “Frente a mi casa hay una cancha y los chicos se juntan a tomar y a drogarse. Es sistemático”, remarcó.

Un joven profesional del barrio Castañares mencionó que en la escuela de su barrio expulsaron a un chico porque se estaba drogando. Se supo, además, que había otros que vendían droga en los alrededores de la institución. “La droga está metida hasta en los lugares que menos nos imaginamos”, aseguró.

Una señora que vive en Villa Cristina coincidió con esa apreciación. “Vivo a diez cuadras del centro y los chicos se drogan a toda hora. No hay que irse muy lejos del centro para verlo”, acotó.

Las observaciones sobre el accionar de la Policía también reflejan matices entre los que marcan la falta recursos y los que consideran que es indispensable otro tipo de formación en los oficiales y suboficiales del organismo de seguridad.

Otros cuestionamientos se relacionan con falta de información y las respuestas del organismo ante los requerimientos de la comunidad.

Una vecina de Santa Ana contó que la asaltaron y estuvo tres horas para hacer la denuncia. “Después te hacen miles de preguntas y todo para nada”, manifestó.

Otro vecino de la zona de Villa Mitre hizo notar que “uno a veces los llama y nunca vienen porque no tienen personal o no tienen móvil”.

Comentá la nota