También son alarmantes los más de 400.000 que viven en zonas insalubres.
Los indicadores que los investigadores han tenido en cuenta también pueden consultarse en valores a nivel provincial; es decir, con los datos del Indec se realizan proyecciones que se extienden a toda Salta. El racconto de los datos del estudio concluye la siguiente discriminación de guarismos.
El número más crítico es el de la cantidad de salteños que dependen de un ingreso proveniente de subsidios o caridad. La elevada cifra es de 658.560. Se los agrupa como fuentes alternativas de ingresos, pero no es lo mismo un subsidio, que implica derechos y trámites legales, que las acciones caritativas, de características más fortuitas.
Hay 433.782 salteños que viven en cercanías de zonas insalubres, por lo general, basurales. Este índice demuestra que el déficit habitacional es una de las mayores causas de la pobreza multidimensional.
Son 324.351 habitantes los que padecen la falta de cobertura médica, cuestión significativa si se tiene en cuenta que la infraestructura de la salud pública no da abasto. La cuestión se hace todavía más preocupante si se tiene en cuenta que se suman otros 321.820 ancianos que no tienen servicio provisional de ningún tipo.
Asimismo, 246.467 son quienes perciben ingresos familiares por debajo de la canasta básica. Los jóvenes “ni-ni” se elevan a los 240.416, mientras que 186.822 salteños viven en condiciones de hacinamiento y 175.484 no cuentan con un cuarto de cocina en sus viviendas. 138.022 salteños conviven en un hogar en donde el jefe o jefa de hogar tiene nivel de estudios bajos, es decir, que no completa grados de escolaridad mínimos como el primario. Además, son 104.995 los que no tienen agua corriente en sus casas.
En lo que respecta a la carencia de desages en los baños de las viviendas, son 84.292 los habitantes que se encuentran privados.
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