Salteñas ya congelan sus óvulos para ser madres

Salteñas ya congelan sus óvulos para ser madres
La “vitrificación” le permite a la mujer las mismas chances de embarazo que cuando era más joven. Los procedimientos se realizan en centros privados de fertilización. Recomiendan encararlos antes de los 35 años .

La necesidad de retardar la maternidad para cumplir con exigencias del mercado laboral es una realidad mundial que también impacta entre las salteñas que acceden al trabajo.

Congelar óvulos jóvenes para aumentar las posibilidades de tener un hijo cuando la situación personal lo permita es una práctica que comenzó a utilizarse hace unos cinco años en Salta como una forma de detener el reloj.

La calidad de los óvulos baja con los años y esa es una de las causas importantes de infertilidad. Los especialistas recomiendan preservar una de estas células antes de los 35 años si se planifica un embarazo después de esa edad.

“Es importante que las mujeres sepan que las chances de ser madre disminuyen con el tiempo. Muchas se sorprenden cuando llegan a la primera consulta a los 40 años y se enteran de que, en ese momento, las probabilidades son más bajas”, dijo a El Tribuno Juan Aguilera, uno de los profesionales que desarrollan este método en Salta.

Márgenes de éxito

La “vitrificación” de óvulos se hace en centros privados que se dedican a los tratamientos de fertilización y no requiere una edad límite, pero los márgenes de éxito se acotan mientras aumenta la edad.

Entre las que optaron por este procedimiento en los últimos años hay mujeres casadas que quieren tener un hijo más adelante por razones laborales o económicas y solteras que esperan encontrar pareja o recurrir a la donación de esperma.

Pero el método también es una salida para pacientes que verán afectada su ovulación por enfermedades que demandan tratamientos como la quimioterapia y quieren ser madres cuando se recuperen.

No hay límite de tiempo para mantener la célula almacenada. Cuando se descongele, deberá realizarse una fertilización in vitro para obtener el embrión que se implantará en el útero.

“Si una mujer hizo la vitrificación a los 30 años y quiere embarazarse a los 40, va a tener las mismas posibilidades de conseguirlo que cuando era 10 años más joven”, explicó Juan Aguilera.

Antes del congelamiento, se inyecta una medicación que estimula la producción de óvulos y permite extraer varios juntos por medio de una punción.

Mientras más sean los que se preserven, más oportunidades habrán de llegar a una fertilización exitosa más tarde.

Costos

Como todos los tratamientos de fertilidad, el procedimiento tiene costos que son variables pero que pueden estar fuera del alcance de una parte importante de la población.

El valor de la extracción puede acercarse a los 15.000 pesos. A esa cifra debe sumarse lo que se paga cada año que los óvulos se mantienen guardados y el precio de la fecundación in vitro que habrá que hacer después.

Juan Aguilera insistió en la importancia de la información en un contexto que impulsa a demorar la determinación de tener hijos para alcanzar logros personales o estabilidad financiera.

“Una mujer puede estar en su mejor situación laboral y social a los 40 años pero no es su mejor momento para lograr un embarazo. Saberlo puede ayudar a tomar decisiones”, señaló.

En promedio, las argentinas tienen su primer hijo a los 23 años según una investigación que el Observatorio para la Maternidad publicó en el año 2012.

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