Según datos del Ielde, en el primer trimestre de 2014 pasó de 20,4 a 24%. Salta supera el promedio del NOA, la delantera la tiene Santiago del Estero.
La historia de Andrea se repite en Juan Cruz y Décima. Los tres viven en módulos habitacionales de 15 metros cuadrados ubicados en el barrio Justicia y Primera Junta. Ninguno tiene trabajo registrado. Ni siquiera llegan a fin de mes. Décima invitó a El Tribuno a ingresar a su vivienda. Sobre la cama se encuentra su hijo que padece hidrocefalia. Ella tiene 22 años y no puede cargar con más carencias. El estado de su casa es precarísimo. La puerta rota y la cocina de chapas y plástico sellan una triste imagen. "Acá los chicos andan descalzos. Ni para zapatillas de la feria tenemos. A nosotros nos alcanza para pañales pero después no nos queda nada", le dice la joven a este diario.
Según los últimos datos que relevó el Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de la UNSa (Ielde) para el primer trimestre de 2014, Salta es el segundo aglomerado más pobre del Noroeste Argentino, detrás de Santiago del Estero (27%).
El 24% de la población perteneciente al aglomerado Salta puede ser considerada pobre porque los ingresos que percibe no le permiten cubrir la canasta básica total. Si se compara esa cifra con los datos correspondientes al primer trimestre de 2013, se observa un aumento de 4 puntos porcentuales.
La constante suba de precios y la caída de la actividad económica pusieron a más salteños por debajo de la línea de pobreza.
Los números son más altos para el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) ya que informaron que la pobreza en la ciudad de Salta afecta 270.000 habitantes.
Juan Cruz y Décima también están incluidos en las casi 27.000 personas desocupadas, mientras que Valeria forma parte del 46% de los trabajadores informales en Salta.
El documento que el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica publicó en 2014 junto con el Centro de Estudios para el Desarrollo Humano y la Prosperidad reflejan que 15.800 viviendas en Gran Salta se construyeron con materiales precarios. Ese instituto relevó también que el 11,17% de los hogares sufre la tenencia irregular de la vivienda.
"El colectivo no quiere entrar al barrio. Tenés que caminar 12 cuadras por día para llegar a la parada, volver de trabajar y hacer el mismo recorrido con lo insegura que es la zona", indica Andrea, que trabaja de empleadas doméstica.
Los vecinos del barrio Justicia explicaron que la situación que los golpea es grave. El hacinamiento, lo viven de cerca. Del mismo modo que los barrios vecinos como Primera Junta.
Juan Cruz trabajó en negro durante toda su vida hasta que por invalidez dejó de hacerlo. Hoy, no tiene acceso a una jubilación digna. Cuenta que vive del sueldo de su mujer, que trabaja en un comedor. Las ampliaciones de las viviendas, inevitables para la mayorías de las familias, se acompañan con chapas, telas, plásticos y demás materiales.
En diálogo con El Tribuno, Gustavo Farquharson, titular de Isepci, dijo que "difícilmente se logre eliminar la pobreza porque no hay políticas destinadas a eso". "Si analizamos los planes, todos están por debajo de la inflación. Salta no genera fuentes de trabajo y tampoco es un objetivo del Gobierno el crear empleos".
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