Solo el año pasado ingresaron al hospital San Bernardo 13 accidentados por día. Representan gran parte del presupuesto.
El doctor Jorge Mamaní, excoordinador de la Dirección Hospitalaria y miembro del Consejo de Seguridad Vial de la Provincia, explicó que los accidentados son divididos en tres categorías: la primera, cuando llegan con policontusiones, es decir, golpes, heridas simples, machucones, hematomas y lastimaduras, donde al accidentado sólo se le realizan estudios básicos. En ese caso, el Estado gasta alrededor de $3 mil per cápita. Teniendo en cuenta la cantidad de personas accidentadas que sufrieron ese tipo de lesiones en 2013, el hospital gastó $14.220.000 en atenderlos. No obstante, no todos los heridos que llegan al policlínico San Bernardo tienen heridas leves. La segunda categoría son aquellos que sufren politraumatismos, cuyas vidas no está en riesgo pero que sufren fracturas o lesiones más complejas. Estos, generan gastos de entre $12 mil y 15 mil pesos.
Por último, están los heridos graves o de complejidad, aquellos que sufrieron traumatismos severos en el cráneo o patologías en el abdomen que requieren ser operados y posteriormente internados en terapia intensiva. Representan el mayor gasto: $40 mil pesos, como mínimo.
Pero, es importante considerar a todos aquellos que tras un accidente quedan discapacitados y a los que el Gobierno les otorga una pensión.
Lo cierto es que gran parte del presupuesto que anualmente se le asigna al hospital San Bernardo se va en estos tipos de pacientes, dinero que no se recupera porque nadie más que el Estado se hace cargo de los gastos que ocasionan las imprudencia de los conductores.
Las compañías de seguro, en caso de que el vehículo cuente con póliza, sólo responden ante accidentes viales y no se responsabilizan de los siniestros, términos que no son sinónimos. En el primero juega la casualidad como motor del hecho vial, que involuntariamente llego a suceder, en cambio, en el siniestro, la causalidad es provocada por conductas negligentes que llevan a los sucesos viales: consumo de alcohol, exceso de velocidad o menores al volante, entre otras.
Lo que dicen las estadísticas. A pesar de las tareas de concientización que se están llevando a cabo en Salta, los siniestros viales no disminuyen. Según las estadísticas, el 2013 arroja cifras parecidas al año anterior en materia de accidentes viales. La cantidad de muertes producidas por ésta causa durante el año pasado fue de 222, de los cuales 82 eran motociclistas y un total de 4.740 fueron los pacientes que atendió el San Bernardo. De éstos, la mayoría fueron motociclistas, quienes además son los que más lastimados terminan en las colisiones.
Por otro lado, el parque automotor va en aumento y cada ves son más los autos y sobre todo motocicletas que circulan en las distintas ciudades de la provincia.
No solo los ciclomotores son económicamente accesibles, sino que existen muchas facilidades de pago para aquellos de pocas cilindradas. Se pueden adquirir estos vehículos por $8 mil, los repuestos no son caros, consumen menos combustible que un auto y son fáciles de estacionar. La contracara: el alto nivel de peligrosidad que implica manejar estos vehículos. “Los conductores hacen equilibrio sobre dos ruedas que no tiene más de 10 centímetros de ancho y ante cualquier golpe, el conductor vuela por el aire”, dijo Mamaní.
Raúl Padovani, presidente de Pavicei (Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables) señaló que el 77% de los siniestros viales fue protagonizado por hombres.
Falta control en el interior. Los estudiosos en materia vial, coinciden en que en el interior de la provincia de Salta, los controles viales son escasos, esto se ve reflejado en los números: 167 personas murieron en el interior por siniestros viales, mientras que 55 en la ciudad de Salta.
Otra cosa a tener en cuenta, es que en el interior, las rutas pasan por el medio de los pueblos o ciudades y los conductores no siempre reducen la velocidad. Incluso, los controles son escasos ya que no cuentan políticas serias de tránsito ni con sólidas estructuras para realizar controles.
En Vaqueros, los vecinos denuncian la venta indiscriminada de alcohol durante todo el día y para todas las edades: “siempre hay disturbios a causa del alcohol y además después se suben a un auto o moto y se van manejando borrachos”, dijo una vecina.
El alcohol al volante mata. La velocidad y el consumo de alcohol, son dos combinaciones letales, ya que esa sustancia condiciona los reflejos y las reacciones se vuelven más lentas.
Cuando uno conduce a altas velocidades, las distancias se acortan y no hay tiempo para reaccionar, los impactos son mas violentos.
En la mayoría de los casos en los que se produjeron accidentes, los conductores estaban en estado de ebriedad.
Según la Secretaría de Tránsito y Seguridad Vial de la Municipalidad de Salta, solo en Capital se labraron 344 actas por conducir ebrio y 99.090 por exceso de velocidad.
La irresponsabilidad de quienes conducen motocicletas o vehículos en estado de ebriedad tiene consecuencias que son irreparables en la mayoría de los casos.
Piden penas duras para infractores. El nuevo artículo del Código Penal, aprobado en noviembre de 2013, dispone una pena de entre 2 a 5 años de prisión al que por conducir “imprudente, negligente, inexperta o antirreglamentaria un vehículo causare a otro la muerte” y de tres a seis años de prisión si el conductor se diese a la fuga, estuviese bajo los efectos de estupefacientes o alcohol y estuviese conduciendo en exceso de velocidad. Raúl Padovani, presidente de la asociación Padres de Víctimas de Conductores Ebrios e Irresponsables (Pavicei), insiste en que habría que apresar a todos los infractores de las leyes de tránsito y dejar de llamarlas infracciones para que pasen a ser delitos.
“Yo quiero que vayan presos todos los infractores, porque es la manera de prevenir accidentes. Si al hombre que mató a los hermanos en Campo Quijano, lo hubiera detenido la policía en la ruta por manejar borracho y fuerte, no pasaba la desgracia”, señaló Padovani.
El doctor Jorge Mamaní, excoordinador de la Dirección Hospitalaria del hospital San Bernardo y miembro del Consejo de Seguridad Vial de la Provincia, plantea que los causantes de siniestros viales “le devuelvan a Estado el dinero que gasta para curar a las personas que atropellan y que se le endurezcan las penas a los reincidentes”.
Los datos:
Llegaron a 222 los muertos por accidentes viales durante 2013. Solo tres menos que en el año 2012.
Imprudencia: en el 90% de los casos de siniestros viales, el alcohol estuvo presente en los conductores.
El 77% de los causantes de siniestros eran hombres. La franja etaria más comprometida es de los 15 a 35 años.
Por día, ingresan 13 accidentados viales al hospital San Bernardo. Sumaron 4.070 pacientes durante 2013.
Más de $40 mil gasta el hospital como mínimo por cada accidentado grave que llega para ser atendido.
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