Por el plan cobran $340 mensuales niños de padres desempleados, monotributistas y servicio doméstico. Entre 1,5 y 1,7 millones de menores de 18 años que son pobres, no reciben asistencia del Estado.
“La iniciativa de la asignación fue muy importante en el momento de su implementación, sigue siéndolo en el
contexto actual en el que el problema de la inflación persiste y en el que la economía informal se mantiene y es la
principal estrategia de integración al mercado laboral de los padres de estos chicos. Ahora está claro que no es su ficiente. Se requiere de modo adicional la construcción de estructuras de oportunidades más integrales para la infancia”, dijo a El Tribuno Ianina Tuñón, investigadora Responsable Barómetro de la Deuda Social de la
Infancia Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA).
En la misma línea se manifestó Sebastián Waisgrais, especialista en Monitoreo y Evaluación de Unicef,. “En
líneas generales, a la asignación universal la vemos como una medida muy positiva. Es claramente un avan
ce en términos de políticas sociales, dirigida a los niños y adolescentes”, dijo.
La inversión
La asignación universal fue lanzada por la Presidenta a fines de octubre de 2009. Hoy en día poco más de 3,5 mi
llones de chicos de hasta 18 años reciben el beneficio (con una cobertura de poco más del 28%). Por el plan co
bran 340 pesos mensuales los niños y adolescentes con padres desempleados, monotributistas, trabajadores del servicio doméstico y del mercado informal. A cambio, el Estado exige a los padres que manden a sus hijos a la escuela y garanticen su acceso al sistema de salud.
El Estado nacional invierte 16 mil millones de pesos (casi 2 puntos del PBI) por año en las asignaciones fami
liares por embarazo y asignaciones no contributivas por discapacidad y todo el programa asignación universal por hijo. El presupuesto 2013 aprobado recientemente es de $628.629 millones.
Los niños cubiertos
En la Argentina hay poco más de 12 millones de chicos menores de 18 años. Y el observatorio de la UCA cifra
en 1.750.000 los chicos que no se encuentran cubiertos por algún sistema de protección social y pertenecen a
hogares de bajos ingresos.
Unicef, en tanto, calcula que son poco más de 1,5 millones los niños y adolescentes sin cobertura. “Son niños
y niñas que no tienen documento de identidad, que viven en poblaciones muy alejadas o son indígenas, algunos
son migrantes a los que su condición no les permite acceder a un beneficio.
También hay casos de chicos de entre 13 y 14 años que están fuera del sistema educativo, por eso no cobran la
asignación”, indicó Sebastián Waisgrais.
En Salta
En Salta se cobra un total de 149.863 asignaciones (según el último releva miento de la Anses), con una cobertu
ra del 40%. De acuerdo a la cantidad de beneficios que se otorgan en todo el país, Salta es la séptima provincia que más beneficios recibe. Buenos Aires es la primera, con poco más de 1.200.000 programas.
“Mil Caritas”
Fideos tostados, milanesas hechas con carne molida, sopa y dulce de batata era el menú del día en el comedor
“Mil Caritas” de barrio Solidaridad, en la zona sureste de la ciudad de Salta. A diario allí concurren a almorzar
unos 100 chicos, de entre 6 y 16 años.
El Tribuno compartió un momento con los pequeños, que por primera vez recibirán las lluvias del verano en
un tinglado de chapas y con un áspero piso de cemento; ya que antes todo era de tierra. En el lugar hay ocho madres voluntarias (casi todas cobran la asignación universal por hijo) que cocinan y sirven la comida a los pequeños. Las mujeres cocinan a leña, en unas grandes ollas que acomodan en una pieza, sin terminar. Ellas cuentan que se ven obligadas a ir a un comedor porque la plata no les alcanza, ya que varias tienen entre siete y ocho hijos.
Al lugar van chicos no solo de Solidaridad, sino también de Primera Junta y Gauchito Gil, todos de la zona sudeste, una de las que tiene más problemas de pobreza e inseguridad. “Mil Caritas” abrió sus puertas en 2000 y desde entonces brinda asistencia.
Qué opina la gente
Más del 76% de las personas consideran que la asignación universal genera más clientelismo, según una encuesta de El Tribuno en su sitio web.
La encuesta, realizada hace dos semanas, tuvo 5.048 votos de los cuales 3.844 (76,14%) consideran que la asignación genera clientelismo y mayor dependencia del Estado.
La segunda opción, que señalaba que la asignación sirvió para paliar la situación de familias carenciadas, obtuvo 706 votos (13,98%). Y la última, que decía que la asignación está bien, pero que tendría que ser más focalizada, recibió 498 votos (9,86%).
El Indec y las cifras polémicas
Si tomamos en cuenta las cifras de Canasta Básica que da a conocer mensualmente el polémico Indec, a una persona le alcanza con $5,75 para comer por día y no ser indigente. Con este razonamiento, con apenas $178,25 le alcanzaría para pasar todo el mes.
La asignación está actualmente en $340, tras el aumento que anunció la presidenta en septiembre pasado, por lo que con ese dinero un chico que cobre el beneficio podría vivir hasta casi dos meses, cosa que dista mucho de la realidad.
Las consultoras privadas señalan que, en promedio, una persona necesita por día para comer $18,75. Si a esta cifra la multiplicamos por un mes, una persona necesitaría $581,25. Y con el pago de la asignación, no llega a cubrir sus necesidades de comida de 20 días.
Pese a que casi todos los partidos políticos muestran su aprobación por la asignación universal, los números dejan bien en claro que los sectores más pobres, en donde la educación y la formación son escasas, no tienen acceso a una ayuda del Estado. Esta radiografía dista mucho de lo que se muestra desde el Gobierno nacional y solo deja una conclusión: aún cientos de miles de chicos son invisibles para un Estado que intenta ocultarlos.

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