El desgobierno que reina en Yemen desde que el presidente Ali Abdullah Saleh fue trasladado a Arabia Saudita para someterse a una delicada operación estalló ayer en enfrentamientos entre seguidores y opositores que dejaron al menos 80 heridos de bala.
Al conocerse la noticia, sus seguidores salieron a las calles para festejar con disparos al aire y chocaron con los opositores que reclaman una salida democrática y el no regreso de Saleh. Estos choques llegan después de otro día de furia con cuatro soldados muertos por enfrentamientos con los clanes de la provincia de Lahy.
También en la provincia de Ibb y Abiyan se registraron combates en los que estarían implicados algunos miembros de Al Qaida y unidades del general Ali Mohsen, rival de Saleh. En el país árabe se registraron protestas masivas durante más de cuatro meses para pedir la renuncia de Saleh, tras más de 30 años en el poder. El gobierno de Saná respondió con una violenta represión en la que murieron cientos de personas.
Paralelamente, el influyente diario The New York Times afirma en su edición de ayer que Estados Unidos está aprovechando el vacío de poder en Yemen para incrementar sus ataques contra milicianos islamistas en Yemen. La información, basada en fuentes oficiales que no identifica, indica que Estados Unidos ha estado usando aviones no tripulados y cazas en los ataques. Los militares estadounidenses consideran que los ataques impedirán que los combatientes islamistas se consoliden en el poder, dice el diario.
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