El secretario de Obras Públicas del Municipio reconoció que son permanentes los ataques en plazas y parques de Pergamino; se daña el mobiliario y también deben modificarse los sistemas de iluminación porque roban partes de las modernas columnas que se colocan.
“Estamos preocupados porque no existe espacio público que no haya recibido agresión vandálica de algún tipo”, manifestó José Salauati, titular de Obras Públicas, y destacó que “muchas veces debemos modificar los elementos que se instalaron en las plazas ubicadas en barrios debido a que los mismos fueron literalmente arrancados”.
Se han visto verdaderos murales en los lugares más insólitos, frases y refranes aparecen sin que nadie imagine cómo pudieron escribirse sin que terceros advirtieran la acción, y algunos autores cobraron una trascendencia considerable en la cultura de la calle.
Roturas permanentes
El vandalismo urbano es una conducta que no es patrimonio de grupos reducidos, sino que está ampliamente extendido entre la población. “Nos encontramos con roturas importantes que perjudican por completo a la sociedad; uno de los ejemplos lo tuvimos en el barrio Güemes; durante años los vecinos de la zona pidieron obras para la plaza del lugar y después de varios meses se hizo una remodelación completa, fueron muchas las tareas que hubo que realizar para brindar un espacio verde que todos puedan disfrutar. Pero al poco tiempo la realidad nos sobrepasó, encontramos las columnas de iluminación dobladas porque de esa manera podían robarse parte de los materiales conque estaban construidas las mismas, se llevaron cobre o aluminio para vender y dejaron toda la plaza a oscuras.
“Teniendo en cuenta esa situación determinamos colocar torres grandes, a más de 9 metros de altura con reflectores potentes, pero rompieron todos los artefactos con balas de aire comprimido, y esto no sólo pasa en Güemes sino que se presentó el problema en otros puntos de Pergamino”, aseguró el funcionario.
La necesidad de construir un cerramiento para proteger el monumento al general San Martín en la Plaza 25 de Mayo es un proyecto que podría expandirse hacia otros sitios emblemáticos de la ciudad, como sucedió con Mariano Moreno, en la Plaza Merced, o bien con Atahualpa Yupanqui en la zona del barrio Acevedo. “Nunca quisimos cerrar los monumentos, considerábamos que la sociedad estaba lo suficientemente madura como para poder disfrutar de estas construcciones, pero nos equivocamos”, dijo Salauati.
- ¿Los placeros siguen concretando sus trabajos de mantenimiento o quedaron en manos de la Subsecretaría de Servicios Públicos?
- Tenemos plazas que cuentan con placeros permanentes y otras que son cuidadas por las cuadrillas de la Subsecretaría de Servicios Públicos, pero en ambos casos siempre se encuentran roturas de elementos tales como bancos, plantas o pintadas; a su vez, a menos de un año de concretarse una intervención importante, la Plaza Merced tuvo que ser repintada porque manos anónimas rayaron todo el mástil.
Mesas y bancos
“Muchas veces recibimos reclamos de los vecinos porque quieren tomar mate y no tienen donde sentarse; hemos colocado bancos y mesas en muchos espacios públicos pero nos encontramos con que las partes de arriba están tiradas a pocos metros del lugar dejando sin posibilidad de utilización el mobiliario”, destacó el titular del área.
En todos lados
Desde la Comuna se informó además que a tan solo un año de haber sido instalados, debieron reponer parte de los cestos de basura de varios espacios públicos por haber sido rotos o robados. A su vez, el vandalismo hasta llegó a manchar los carteles que se colocaron en el Paseo Ribereño como parte de la campaña que impulsa la Municipalidad para que los vecinos disfruten de este lugar.
Más allá de estos casos, cualquier recorrido por calles céntricas o periféricas, permite comprobar el abuso generalizado y muchas veces destructor que se hace del espacio pública. La acumulación de basura en las calles por parte de los vecinos que sacan las bolsas fuera de horario y las pintadas o pegatinas en paredes y muebles urbanos son expresiones difundidas y visibles de este problema. El hecho de que el mantenimiento de las plazas deba ser a través de rejas y cerramientos nocturnos es otra prueba de la gravedad de las acciones. Pero si bien muchos de los actos de vandalismo son subrepticios, muchos otros se realizan a la luz del día y podrían evitarse con más atención de la Policía y mediante la denuncia pública, esa participación ciudadana que a veces se desestima y que hoy es tan accesible a través del 108.
Los culpables de otros hechos, como lo son las pegatinas o algunas inscripciones, entre ellas las pintadas políticas, son obviamente evidentes y podrían prevenirse con controles y desalentarse con penalizaciones en épocas electorales. El vandalismo es una conducta extendida en Pergamino y se requieren intervenciones que garanticen la preservación del espacio y de los bienes públicos. Son de todos y todos debemos tomar parte de la solución.

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