Los desbordes del río Salado no dan tregua a los habitantes del norte santiagueño y siguen sumando afectados, ya que durante el fin de semana dejó aisladas a 80 familias que residen en distintos parajes de los departamentos Pellegrini y Jiménez.
Una situación similar, con 41 familias contabilizadas como damnificadas, residen en las localidades de Angora y Soledad, ambas en el este del departamento Jiménez.
Este fenómeno se produjo como consecuencia del permanente derrame del Salado en algunos puntos donde el bordo de contención cedió, por lo que el agua avanza por zonas montuosas hasta que llega a los caminos vecinales y los anega, explicó el titular del organismo encargado de la asistencia a los inundados, Mario Guzmán.
Por esa razón, equipos de dicha repartición comenzaron ayer a trabajar para llevar asistencia a los nuevos afectados, básicamente comestibles y repelentes, pues los mosquitos proliferaron de manera alarmante en amplias regiones norteñas.
Desde esa misma oficina, se estaba realizando un monitoreo constante en la zona de El Albardón (departamento Figueroa), ante la posibilidad de que se produzca una situación similar a la descrita anteriormente.
En cuanto al número de evacuados, ayer no se había modificado, pues permanecían 40 personas –mayoritariamente menores de edad y mujeres- alojados en el albergue La Casa Santa de la localidad de Santos Lugares.
En otro orden, se aguardaba que hoy ingresara en el departamento Copo una nueva creciente del Salado, ya que el domingo por la noche el dique El Tunal elevó su erogación a 150 metros cúbicos por segundo. Cabe recordar que el pico de liberación desde la presa salteña fue de 190 metros.
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