El constante aumento del nivel de los antiguos bañados que el río Salado formaba en extensas áreas de los departamentos Avellaneda y General Taboada pone en riesgo de inundación a cientos de campesinos que viven en la zona.
En diálogo con EL LIBERAL, el comisionado municipal de Icaño, Luis Herrera, reconoció que los monitoreos diarios que efectúan arrojan datos no muy alentadores. “La única esperanza es que empiece a bajar el caudal que llega a esta zona”, aseveró.
Si bien esa situación se viene registrando en la estación hidrométrica de Suncho Corral y en los bordos levantados en inmediaciones de Colonia Dora, el avance de la masa hídrica está complicando hacia el sur del departamento Avellaneda.
En ese sentido, el funcionario dijo que se están reforzando las defensas levantadas el año pasado en línea paralela a la ruta nacional 34, que servirán para detener el avance del agua si eventualmente cedieran las defensas que hasta ahora protegieron a Colonia Dora.
Paralelamente, personal de las comunas de Real Sayana e Icaño, junto con gente de Recursos Hídricos y la Agencia de Desarrollo del Ministerio de la Producción, están abocados a reforzar con palas de arrastre y bolsas los sectores donde los desbordes del río amenazan a los pobladores rurales.
En tanto, Herrera admitió que los parajes La Costa, Lote 32 y Tacón Esquina se encuentran en una delicada situación, pues el agua está saliendo de su curso habitual. Dichos poblados se encuentran a unos 18 kilómetros de Icaño.
Asistencia
Técnicos de la Oficina Regional de Agricultura Familiar, que funciona en Añatuya y depende del Ministerio de Agricultura de la Nación, realizaron un relevamiento y asistieron a pobladores de los departamentos Avellaneda, Sarmiento e Ibarra.
Los parajes donde trabajaron y acercaron ayuda son Chilcan, Callejón Bajada, Yanacón Bajada, Villa Matará, Pirua Bajada y otras zonas vecinas, donde se detectaron 47 familias en total aislamiento y los últimos datos aportados por pobladores de la zona dan cuenta de seis familias que tuvieron que salir, pues el agua ingresó a sus hogares.
En dialogo con EL LIBERAL, las técnicas Nélida Sosa y Valeria Almaraz manifestaron: “Estamos trabajando en un relevamiento para asistir en las zonas perjudicadas por la crecida del río. Sabemos que ya trabajan en el lugar, Defensa Civil y las comisiones Municipales de Matará y Garza. A la situación la dividimos en nivel alto, que son las personas inundadas a las cuales estamos acercando botas y nailon y a las del nivel medio, que son personas aisladas a la que ayudamos con mercaderías”.
Más agua en Pinto
El aumento de caudal en las aguas del río Salado a la altura del puente de la ruta 98 que comunica esta ciudad con Bandera (Belgrano) se hizo más notorio a partir de la pasada semana, muy por el contrario a la bajante que muestra a la altura de Colonia Dora.
Por el momento, esta situación no representa una alerta para las pocas familias que habitan en la ribera oeste de río distribuidas en los parajes Martín Paso y El Águila. Muy por el contrario, los lugareños y conocedores de esa zona lo consideran un beneficio.
Lo concreto es que el Salado comenzó a bañar las lagunas y los bajos más próximos que hasta hace una semana se encontraban cubiertos de pasturas que aprovechaba el ganado. El repentino cambio de paisaje a raíz de la “salida” de cauce de las aguas trajo consigo cientos de aves de hábitos acuáticos como garzas, patos, cigüeñas y flamencos rosados
Comentá la nota