El Salado está controlado, pero por encima de la alerta técnica

El Salado está controlado, pero por encima de la alerta técnica

La altura de ese río en Tostado, Calchaquí y San Justo superan los valores que marcan un aviso para coordinar acciones ante una posible emergencia. El agua ya comenzó a descender.

El régimen de lluvias promedio que tiene el norte santafesino es históricamente bajo, sobre todo en el oeste. Sin embargo, en las últimas dos semanas de diciembre del año pasado y durante enero, las precipitaciones fueron tan importantes que en menos de dos meses superaron la media anual.

La mayoría del agua caída en el centro oeste del norte santafesino (fundamentalmente en los departamentos 9 de Julio, Vera, San Cristóbal y San Justo) termina tributando a la cuenca del río Salado. Eso hizo que el curso de agua incrementara sus niveles de forma notoria y hoy la mayoría de las estaciones donde se mide su altura marcan que está sobre el nivel de alerta técnica. A partir de que se supera ese umbral, “todos los organismos técnicos deben coordinar acciones para atender una posible emergencia”.

Este lunes, el Salado tenía una altura de 5,34 metros en Tostado, donde la alerta técnica es 4,00 metros; en Calchaquí medía 4,99, y la alerta es de 3,50 m; en San Justo 9,04 m, y la alerta es de 9,00 m; la estación Emilia, sin datos; en Recreo la altura era de 4,68, y la alerta de 4,70 m; y en Santo Tomé tenía una altura de 4,18 m y la alerta es de 4,70 m.

Si bien esos números a simple vista parecen preocupantes, el dato positivo es que, salvo en la cabecera del departamento 9 de Julio, en el resto de las localidades donde se monitorea ese río, el curso comenzó a descender.

El secretario de Protección Civil de la provincia, Marcos Escajadillo, le dijo a Diario UNO que “la situación está controlada” y aseguró que se viene haciendo un monitoreo constante del río Salado.

“La semana pasada hubo en Santa Fe una reunión con presidentes comunales e intendentes y técnicos del Protección Civil y los ministerios de Aguas y de Producción. Ahí hablamos de todo lo que significa el drenaje de las aguas, no solo de las que vienen por lluvias sino también de las que llegan desde Santiago del Estero. Ahora dependemos de las lluvias que puedan ocurrir en esas zonas”, agregó Escajadillo.

El funcionario también señaló: “Ahora estamos con una alerta meteorológica a corto plazo para los departamentos del norte de la provincia. Hoy (lunes) por la mañana llovieron 70 milímetros en Villa Minetti y su zona. Cada tres o cuatro días se presentan estos fenómenos de lluvias que hacen que las napas estén altas. Nosotros estamos trabajando con máquinas para favorecer y facilitar el drenaje de las aguas. Hasta ahora la situación está controlada y se vino haciendo mucho trabajo en la parte hidráulica. Pero depende mucho de las lluvias que pueda haber en esa zona”.

A diferencia de la crecida que tuvo el río Salado el año pasado, esta vez hay un factor que juega a favor y es muy importante: la altura del río Paraná. El año pasado las dos cuencas estuvieron altas al mismo tiempo y eso hizo que el Paraná termine oficiando de “tapón” para el Salado, lo que retrasó el descenso de los niveles del salado. Este año el Paraná no está tan alto y eso ayuda a un drenaje más rápido.

“Los niveles vienen descendiendo, desde San Justo para abajo, respecto a los picos que se tuvieron en días anteriores. Desde la Secretaría les venimos recomendando a los intendentes y presidentes comunales que hagan un trabajo muy fuerte en la limpieza de los drenajes, el chequeo de las bombas que hay en cada una de las localidades, el estado de las compuertas y que estén atentos por si se presentaran fenómenos de lluvias importantes”, indicó.

—¿Cuáles son los centros urbanos más complicados por las lluvias y la crecida del Salado?

—En todo el departamento 9 de Julio estamos trabajando con municipios y comunas en lo que significa la transitabilidad de los caminos. Las lluvias se vienen presentando cada tres o cuatro días con 40, 50 o 70 milímetros y hay que trabajar mucho sobre los caminos para que las poblaciones no nos queden incomunicadas y puedan tener una logística adecuada para que cuando se presente algún problema se pueda superar fácilmente y con rapidez.

—¿Actualmente no quedan pueblos incomunicados?

—Con la subsecretaría de Protección Civil zona norte con asiento en Tostado y junto al Ministerio de Aguas que trasladó este fin de semana bombas de gran porte, bombas de achique, de inmersión y todos los elementos para poder facilitar los drenajes. Eso es para que las condiciones puedan estar lo mejor posible para enfrentar posibles lluvias importantes.

Una situación inesperada

Gran parte de la región afectada hoy por las lluvias en la última década tuvo que soportar condiciones extremas por sequías prolongadas. La mayoría de las localidades durante los últimos años fueron desarrollando sus estrategias para optimizar la recolección, almacenamiento y consumo de agua.

La falta de ese recurso no solo afectó a los sectores productivos, sino también muchas veces generó serios inconvenientes para lograr una provisión de agua segura para el consumo humano. Incluso la provincia mantiene una disputa histórica con Santiago del Estero por la cantidad de agua que los vecinos dejan llegar hasta el territorio santafesino.

Atentos a esa problemática que se agudizaba en cada verano, en octubre del año pasado la provincia inauguró el azud nivelador que construyó sobre el Salado, a la altura de Tostado. Esa obra permite que el agua que llega desde Santiago del Estero no se escurra tan rápidamente. Además, a fines de 2010, se concluyó un canal a cielo abierto que enviaba agua desde Tostado hacia Villa Minetti para proveer del líquido vital.

Ahora la situación se dio vuelta y, aunque parezca mentira, los pobladores del noroeste de la provincia miran al cielo y piden por favor que no llueva.

Las lluvias ya superaron la media anual

Desde diciembre el gobierno viene monitoreando y asistiendo a distintas localidades del norte provincial que se vieron afectadas por un inusual ritmo de lluvias. Es que en aproximadamente 45 días la cantidad de agua caída en algunos departamentos supera o iguala a lo que precipita en un año.

Puntualmente la situación más difícil se dio a mediados del mes de enero, en donde las lluvias dejaron aisladas a poblaciones, ocasionaron el anegamiento de rutas y caminos, y afectaron seriamente a la producción.

En lo que va de febrero aún persisten las lluvias en el norte santafesino, pero ya no tienen la intensidad que registraron durante enero pasado. Eso permitió que el Salado comience a mostrar una leve disminución en su caudal, pero sigue manteniendo altos los niveles de las napas y ante la menor precipitación los caminos comunales se anegan fácilmente.

En diálogo con Diario UNO, el subsecretario de Protección Civil zona norte, Walter Albornoz, reconoció en los primeros días de febrero que el norte de la provincia pasó de 10 años de sequía a dos años de inundación y saturación de suelo por mucha concentración de agua. “Esta es la realidad que nos toca, pero tiene que ver también con los cambios climáticos. De acuerdo al registro de Villa Minetti y Tostado en un mes y medio llovió lo que llueve en todo el año”, había indicado el funcionario.

En esa desproporción de los registros pluviométricos se encuentra, en parte, la explicación a los diferentes problemas que tuvieron que afrontar las localidades del norte provincial.

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