El Salado condenó al aislamiento por dos meses a medio millar de personas

Son familias que están en una zona de bañados donde el escurrimiento es lento. Kilómetros de agua separan a la gente de la zona seca. La experiencia indica que en este lugar la inundación durará al menos dos meses.
Entre Icaño y Real Sayana, en el sur del departamento Avellaneda, alrededor de quinientas personas están totalmente aisladas por kilómetros de montes inundados por las aguas del río Salado, en una zona donde el cauce es casi imperceptible y la crecida avanza de manera irregular por un terreno con poca pendiente, lo que dificulta la asistencia y hace presumir que esta situación se mantendrá por lo menos hasta junio.

Las autoridades de la comuna de Real Sayana y de Defensa Civil coinciden en que el panorama no es alentador, y que por tratarse de un lugar que forma parte de los bañados se cree que el agua podría permanecer estancada durante al menos dos meses, tiempo durante el cual las familias deberán ser asistidas regularmente con comestibles y otros elementos de primera necesidad.

Las Cañas, con más de 30 familias, y Las Arungas, con 7, son los dos parajes más complicados, donde viven pequeños criadores de ganado que dependen casi exclusivamente de sus animales, los que también están en serio peligro, ya que tienen menos terreno para pastar y enormes extensiones de suelo empantanado que puede convertirse en una trampa mortal.

También Navicha es otra población afectada por los desbordes. Está a 13 kilómetros de Real Sayana con más de 40 familias aisladas, algunas de las cuales tienen el agua a metros de sus viviendas.

Según el comisionado municipal de Real Sayana, Santiago Dib, durante la semana se hizo un intenso trabajo junto con personal de la municipalidad de Icaño, la Agencia de Desarrollo de esa misma localidad, y personal de Defensa Civil.

“Hemos trabajado juntos para levantar los bordos para tratar de evitar que el agua llegue a las casas, pero esto se hace muy difícil porque las condiciones del terreno inundado no ayudan”, dijo.

Si bien el avance del agua fue lento, se mantuvo incesante, tal como ocurrió el año pasado, cuando el río Salado también alcanzó a estas poblaciones rurales.

En el caso de Las Arungas –ubicada en la zona este del río- hay casi 1.500 metros de campo totalmente inundado, y se sabe que de las siete familias que viven en ese lugar al menos dos tuvieron que abandonar sus casas para alojarse en los vecinos.

Comentá la nota