Las negociaciones con las empresas están congeladas. Hay dudas de que este año se cierre algún acuerdo.
Hay empresas de gran tamaño, como YPF o Petrobras, o compañías de tamaño internacional, como Apache o Chevron, que pueden esperar para amortizar inversiones o tienen capacidad de aplazar planes de perforación a la espera de mayores certezas, pero las firmas medianas y pequeñas no están en las mismas condiciones.
Saiz pensaba contar este año electoral con los recursos extraordinarios de las prórrogas (cientos de millones de dólares), pero por ahora la provincia no recibió un peso.
La Comisión de Renegociación y Seguimiento de las negociaciones que se creó con la ley no analizó, a ocho meses de la sanción de la ley, la prórroga de ninguno de los 25 contratos que vencen entre 2015 y 2017. Esa comisión está integrada por funcionarios, legisladores, la CGT y la FERN.
De todos modos, la negociación con las empresas no está en manos de semejante cantidad de personas sino de unos pocos funcionarios, encabezados por la subsecretaria de Hidrocarburos de la provincia, Tamara Pérez Balda.
Las características del negocio petrolero en Río Negro son especiales. Aquí operan empresas de primer nivel en el mundo, pero el principal productor de petróleo de la provincia es una firma pequeña, Petrolera Entre Lomas, que aunque tiene mayoría accionaria estadounidense, se maneja como argentina.
La información no pudo ser chequeada en la empresa, que cultiva el perfil bajo, ni en el gobierno, que cerró teléfonos, pero trascendió que la negociación entre el gobierno y Petrolera Entre Lomas, que iba a ser el caso testigo del proceso, se enfrió "para los próximos dos o tres meses" o al menos hasta las elecciones provinciales, que por ahora no tienen fecha.
Lo llamativo es que la decisión podría hacer cambiar el plan de inversiones de la empresa porque no es lo mismo un escenario con 15 años de desarrollo por delante que el actual de sólo 5 (la concesión vence en 2016).
"A nosotros todavía no nos convocaron", dijo una fuente de Petrobras. En otra empresa, cuyo vocero ni siquiera quiso que fuera mencionada, dijeron que "cerrar un acuerdo ahora es inconveniente: no vamos a poner plata ahora para tener que volver a ponerla el año que viene". Hablaba de la posibilidad de que el nuevo gobierno establezca nuevas condiciones.
"Se ve que el gobierno de Saiz no tiene ahora el capital político que creyó tener el año pasado", confió el operador de una petrolera que apostó al gas en la provincia de Río Negro.

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