El padre Gabriel Torrens vivió una madrugada de horror, cuando dos personas lo privaron de su libertad por más de cuatro horas, lo golpearon salvajemente y le robaron apenas 200 pesos.
La versión policial
La información suministrada por el oficial Gabriel Páez, vocero de la Regional II de Policía, fue muy escueta y no brindó mayores precisiones sobre lo ocurrido este fin de semana con el sacerdote Torrens.
En tal sentido, se informó que el domingo 25 de Mayo se receptó la denuncia por parte de Gabriel Eduardo Torrens quien “hizo saber que entre las 2.30 a 03 del domingo 25 de mayo, circulaba en su vehículo particular por calle Hipólito Irigoyen, cuando se percata que una persona de sexo masculino se encontraba sentada sobre el asfalto, haciendo presumir un accidente de tránsito. Desciende del vehículo para intentar auxiliarlo y fue cuando fue reducido por otra persona de sexo masculino, que lo golpea y amenaza con un arma blanca. Lo hacen subir al vehículo y comienzan un recorrido por diferentes calles de la ciudad para luego dirigirse hacia la zona de defensa en el sector oeste de la ciudad, donde posteriormente le sustraen 200 pesos y un teléfono celular” comunicó el oficial Gabriel Paéz.
Sin brindar mayores precisiones sobre la violencia del hecho y las lesiones sufridas por el sacerdote chileciteño, desde la Regional II se informó que el hecho se encuentra en plena etapa de investigación. Tampoco se brindó mayores detalles sobre datos que tengan que ver con los dos delincuentes que abordaron, golpearon y privaron de su libertad a Torrens.
En tanto, familiares del sacerdote expresaron su preocupación por el estado de salud de Gabriel como así también por la violencia y características del hecho, que sorprendió a toda la comunidad dado que no se está acostumbrado a este tipo de ilícito.
Según lo comentado extraoficialmente por familiares de Gabriel Torrens, la situación vivida por el sacerdote fue traumática, dado que fueron más de cuatro horas las que fue sometido a golpes y amenazas de muerte por parte de dos sujetos que lo privaron de la libertad, lo golpearon y le produjeron cortes con un arma blanca.
El hecho ocurrió a dos cuadras de la casa paterna del sacerdote, cuando intentó socorrer a un joven que presumió una caída de una moto. Fue reducido y amenazado con un arma blanca y – de acuerdo a lo comentado – uno de los delincuentes lo dirigió hacia la zona de campo en Avenida La Mejicana, hacia el sector oeste de la ciudad.
El delincuente lo obligó a sacarse la camisa y una camiseta de algodón y utilizando tiras de esa ropa lo ataron de pies y manos, golpeándolo en forma continua. También le solicitaron tarjetas para extraer dinero de cajeros automáticos y lo amenazaban de muerte en forma constante.
Momentos de mucha violencia y temor debió pasar el joven sacerdote que alrededor de las 06 de la madrugada fue liberado por los delincuentes que lo dejaron en medio del campo, golpeado y con el shock propio de la situación vivida. Torrens, como pudo, logró arrancar el automóvil y dirigirse hacia la casa de su hermano, Andrés para pedir auxilio.
Posteriormente radicaron la denuncia ante la Regional II de Policía. El hecho conmocionó a toda la comunidad, por la violencia del mismo y el modus operandi de los delincuentes.
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