Dos albañiles rescataron a Andrea y a sus hijos Lionel (7), Ayelén (4) y Agustina (3). Piden ayuda: el fuego se llevó todo, desde colchones y ropa hasta puertas y electricidad.
El fuego estuvo a punto de envolver en tragedia a una familia cordobesa. Pero dos albañiles, que escucharon gritos desde una obra cercana al hogar de los Nogales Ramos, pudieron llegar a tiempo para rescatar cuatro vidas y otra que conocerá el mundo en septiembre.
Andrea Ramos, con un embarazo de ocho meses, y sus tres hijos, Lionel (7), Ayelén (4) y Agustina (3), siguen en pie gracias a la ayuda de dos trabajadores de la construcción.
Todo sucedió ayer a la mañana cuando, por un descuido, los niños tuvieron acceso a una caja de fósforos y comenzaron a jugar con fuego, según cuenta Javier Nogales, esposo de Andrea. Las llamas no tardaron en expandirse por toda la casa de la calle Sargento Gómez. La vida de Andrea y los niños comenzaba a correr peligro. Por suerte, la solidaridad y la reacción llegaron a tiempo.
Gritos
Los dos trabajadores se hicieron presentes luego de escuchar los gritos de auxilio de la mujer y de los niños: el incendio, en ese momento, ya devoraba el hogar de la familia en barrio San Roque, ciudad de Córdoba.
Sin embargo, en tiempos de inseguridad y de sensaciones de inseguridad, en un barrio considerado difícil de la ciudad, los trabajadores primero pensaron que se trataba de un robo. Pero no tardaron en darse cuenta que, en realidad, lo que había era un incendio.
“Pensábamos que le estaban robando a alguien”, dijo Emanuel Galván (18), uno de los dos albañiles que ayudaron a la familia. Cuando se dieron cuenta de lo que sucedía, quisieron entrar por el frente de la casa pero no pudieron.
“Primero quisimos sacar la reja, pero no se podía. Les avisamos que vayan para el fondo. Ahí salté por lo de un vecino y mi compañero me agarraba las piernas para sacarlos”, contó el trabajador, domiciliado en barrio Los Filtros. Más tarde, llegaron los bomberos, quienes extinguieron el fuego.
Perdieron todo
Javier Nogales, pareja de Andrea, no salía de su estado de conmoción ayer a la tarde. “Me los salvaron, me los salvaron, si no, se me morían todos”, contaba sin disimular su agradecimiento a esas dos personas anónimas que apenas alcanzó a conocer.
Javier se encontraba trabajando también en una obra, en una comisaría de bulevar Los Alemanes, cuando recibió la llamada sobre el incendio. Dejó lo que estaba haciendo, se tomó un remise y con el miedo de perder a su familia se encontró con que todos estaban bien.
Sin embargo, pasado el enorme susto, todo lo que quedó fue olor a humo, una casa resquebrajada y todo lo que tenían en su hogar quemado. Ayer a la tarde, ya habían comenzado a reconstruir un hogar. No va a ser fácil: perdieron todo.
La casa está rajada en las paredes y el techo. Y se quemó lo que estaba adentro: colchones, ropa, muebles, electrodomésticos. No tienen ni electricidad ya que el tendido del cable se dañó con las llamas. “No se puede ni respirar acá adentro”, contaba ayer Javier.
Ni siquiera pueden dormir en su casa. Andrea y los chicos iban a pedirles a unos vecinos que los alojen al menos por una noche. Javier, en cambio, pensaba quedarse, para cuidar lo poco que quedó ya que se quemaron hasta las puertas exteriores.
Ayuda. La familia de Javier y Andrea necesita de todo; desde materiales de construcción para arreglar la casa hasta ropa y colchones. Para ayudar, contactarse al (0351) 152-017176.
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