INGENIERO JACOBACCI (AJ).- El estado de las principales rutas de tierra de la Región Sur rionegrina, está muy lejos de ser el ideal para poder transitarlas sin problemas. Las quejas y pedidos de arreglo se multiplican, pero la historia parece ser siempre la misma porque nada sucede y las reparaciones generalmente no llegan o se arreglan los caminos varios meses después.
El mantenimiento se reparte entre la empresa provincial Viarse y Vialidad Nacional.
Con distintos grados de deterioro, todas la rutas presentan dificultades para ser transitadas con normalidad. La 23 es la principal vía de comunicación y la más utilizada. Si bien cada vez tiene menos kilómetros de tierra, debido a la obra de pavimentación que se ejecuta desde el 2004, pareciera que en algunos tramos la falta de mantenimiento adecuado se acentúa cada vez más. Esta situación se da sobre todo en los 150 kilómetros que unen Jacobacci con Los Menucos. En algunos sectores, las piedras afloran como el agua y el serrucho se hace interminable. A ello se le suman pozos y guadales que, con las lluvias de los últimos días se han convertido en grandes barriales. "No hay cubierta que te aguante. En ésta época de calor, con las piedras se rompen muy fácil. En estos meses el trabajo se incrementa y también la venta de cubiertas nuevas", señaló un gomero de Los Menucos.
Entre Jacobacci y Comallo, el estado de esta ruta no es el mejor, pero se puede transitar. Pero desde Comallo hasta Bariloche, la situación empeora cada vez más a medida que el recorrido se acerca a la Cordillera. Si bien en los últimos meses se hicieron algunos arreglos de enripiado, los automovilistas se quejan por las grandes piedras que quedaron en la calzada. "Tenés que ir con mucho cuidado para no romper nada. Pareciera que tiraron piedras a propósito en el medio de la ruta", sostuvo Simón Vejar un comerciante jacobacino que con gran frecuencia une Jacobacci con Bariloche.
Entre Chasicó y Colan Conhue, la Ruta Provincial 6 se ha convertido en una huella donde las grandes piedras, los cortes y el serrucho son una constante. Desde allí hasta Jacobacci, se le suman guadales y más serrucho. El sector más afectado está ubicado desde la denominada "curva de Namuncurá" hasta la aguna Carrilaufquen. Allí el terreno es arenoso y, pesar de las quejas y pedidos que datan desde hace años, los arreglos no llegan. Obligados por la situación y con el transitar de los vehículos, los conductores construyeron huellas en las banquinas. Otro sector complicado es el que une a Jacobacci con los yacimientos de diatomea.
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