El dato surge de un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi). Comparte ese trágico lugar con la ruta 8. Encabeza el ranking la ruta 9.
El 7,2% de esos choques suceden en la ruta 9, mientras que la 7 y la 8 comparten el segundo lugar, con el 7% del total de accidentes.
Del estudio se desprende, además, que en los primeros seis meses de este año los accidentes en esas rutas sumaron 11.996, con un saldo de 5.365 muertos.
Entre los factores que más inciden en el desenlace de un accidente se encuentra el escaso mantenimiento de las arterias; la negligencia o falta de profesionalismo de los conductores; y la poca rigurosidad en los controles.
Según el Cesvi, en el primer semestre de este año el promedio de víctimas mortales fue de 26 personas diarias, mientras que, en ese lapso, 105 resultaron heridas.
Ruta de la muerte
La ruta nacional 7, conocida en los últimos años como “La ruta de la muerte” -por el gran número de accidentados que allí se registran-, tiene un caudal diario promedio de 150 mil automóviles en el tramo más complejo.
La ruta 7 atraviesa el país de este a oeste, desde Buenos Aires hasta el límite con Chile, lo que implica que sea una carretera de alto tránsito de automóviles y camiones.
De hecho, la ruta es la principal conexión internacional entre Argentina y Chile y también es utilizada para transportar por vía terrestre importantes cantidades de carga con origen o destino en Brasil, Paraguay y Uruguay.
Camiones de gran porte, micros de larga distancia y automóviles recorren la ruta a alta velocidad, algo que agrava los inconvenientes que se generan por las deficiencias estructurales de muchos tramos de la ruta que han quedado obsoletos para el tránsito moderno.
Es que, como dice Guillermo Laura, de la Red Federal de Autopistas, cuando se leen carteles que dicen curva peligrosa, puente angosto, banquina des-calzada o zona de derrumbe, lo que se ve es que el Estado está confesando que es impotente para brindar una infraestructura vial segura.
Autopistas inteligentes
Recientemente –como publicó DEMOCRACIA- diputados nacionales solicitaron el urgente tratamiento del Proyecto de Ley PROMITT (Programa de Modernización de la Infraestructura del Transporte Terrestre), que impulsa la construcción de una autopista de dos carriles en la ruta 7, la cual beneficiaría a Junín.
El Proyecto tan demorado contempla la construcción de 13.500 kilómetros de autopistas inteligentes, libres de peaje y sin aportes presupuestarios del Estado para integrar todo el territorio nacional y reducir drásticamente la altísima siniestralidad vial de nuestro país. Según Laura, una autopista inteligente “reduce en un 87%” la mortalidad en accidentes. “En una ciudad –como tantas otras del interior- enferma de inseguridad vial, el proyecto de ley suena a vacuna reparadora”, afirmó el especialista.
“Una vez que comencemos, la previsión indica que se pueden hacer 1.000 kilómetros por año. Esto significa que en una década toda la Argentina puede estar conectada por autopistas”, se entusiasmó el especialista.
Es que la iniciativa no incluye sólo el trayecto de la ruta 7 sino que prevé un mapa que uniría a más de 1.150 ciudades en las que habita el 82 % de la población total. Además, se corregirán las curvas peligrosas, lo que permitirá un tránsito más ágil y rápido.
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