Detalles. A través de la empresa de cambio y turismo Maguitur, de Tucumán, el ex intendente habría realizado por lo menos tres envíos de dinero, según el testimonio de Enzo Herrera.
A principios de 2007, recordó Herrera Julio Alegre le hizo decir con su hermano Gustavo si le podía hacer una transferencia de dinero o si sabía cómo hacerlo desde Santiago a Punta del Este.
Herrera hizo las averiguaciones del caso y concluyó que la forma más segura para el envío del dinero al exterior era a través de la firma Maguitur, que funciona en la vecina provincia de Tucumán. Posteriormente, el ex intendente le dio personalmente a Herrera $500.000 en efectivo, y un papel con el nombre y un número de documento del destinatario de esa transferencia, quien sería Mauricio Barbagelata, de acuerdo con lo expresado por Herrera. Con el dinero, el ex proveedor del municipio recordó que viajó a Tucumán e hizo la transferencia. A su regreso a Santiago le avisó personalmente a Alegre en su despacho, lugar en el que también ese encontraba presente la escribana Cecilia Vittar, y delante de ella Alegre le expresó: "Qué bueno el formato", en alusión al circuito de transferencia del dinero.
Según sus dichos, la escribana Vittar agregó que conocía a la gente de Maguitur y que "ella se iba a hacer cargo de las futuras transferencias de fondos".
Luego de ese episodio pasaron entre ocho meses y un año, y nuevamente el ex jefe comunal le pidió a Herrera que realice otra transferencia, esta vez a nombre de una tal Darwin, por una suma de 100.000 dólares. Luego, hubo una tercera transacción, "destinada a Williams Sinmer".
Ante el juez, Herrera aseguró que él "recibía de Julio Alegre los datos de la identidad para quién debía ser hecha la transferencia de fondos, y llevaba el número de cédula de identidad de las personas a las que iba destinado el dinero".
Añadió que en la primera transferencia, el dinero "no poseía faja de seguridad o de control del banco, sino que simplemente estaba atado con gomitas"
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