El conjunto europeo superó claramente a Brasil, el número uno del ranking mundial, por 3 a 0, con parciales de 25-23, 25-19 y 25-19. Italia, tercero.
El comienzo del encuentro fue muy flojo de Rusia, que falló sus primeros tres remates (2 Sivozhelez y 1 Apalikov), una mala recepción de Ermakov y un bloqueo sobre Spiridinov que permitió el rápido 5-0 para Brasil que obligó al tiempo solicitado por Voronkov. Al regreso, los europeos se metieron en el partido, defendieron duro, atacaron bien e igualaron en 7. El que le dio un tirón de orejas ahora fue Rezende, para que su equipo se vaya al primer tiempo técnico arriba por la mínima. A la vuelta del descanso, Rusia seguía siendo el más claro y tomó el dominio en el marcador, cosa que mantuvo hasta el segundo técnico, al que llegó con ventaja de 3: 13-16. A partir de un bloqueo impasable y una gran defensa, los cariocas se recuperaron, empataron el juego en 19 y llevaron a un final de set cerrado. Dos fallos dudosos del árbitro despertaron la ira de Rezende que protestó, recibió la tarjeta amarilla y terminó perjudicando a sus jugadores, que se fueron de partido y terminaron perdiendo el set por 25-23.
Los rusos continuaron con mayor concentración y mejor plantados al inicio del segundo parcial, lastimando en el bloqueo y aprovechando las ocasiones de contra ataque. El entrenador brasileño seguía más preocupado en discutir con los árbitros que en encontrarle la vuelta al equipo y cuando se quiso acordar se fue al descanso 5-8. Brasil intentó acercarse, pero rápidamente Rusia retomó la ventaja de tres y la estiró hasta el 11-16, con el que llegó al segundo tiempo técnico. Rezende buscaba variantes en el banco, pero no le daban resultados y los campeones olímpicos ingresaron a la recta final con una buena ventaja de 6: 14-20. Rusia no sacó el pie del acelerador, se mantuvo efectivo y quedó a un set del título al ganar el parcial por 25 a 19.
Al regreso del descanso (hubo un espectáculo artístico al finalizar el segundo set), Rusia salió decidido a terminar rápidamente la historia, con Sivozhelez lastimando desde el saque, Pavlov manteniendo la intensidad en ataque y los grandotes molestando en el bloqueo. Apenas se puso 2-5, Rezende solicitó un tiempo muerto para despertar a sus jugadores, al ver que se le empezaba a escurrir la final entre los dedos. Pero nada cambió, Muserskiy era un paredón con sus 2.18 metros y los europeos empezaban a acariciar el campeonato. Brasil se mostraba resignado, no le encontraba la vuelta al partido, cometía errores infantiles y los rusos se seguían alejando en el marcador (4-12). El conjunto sudamericano fue por la heroica, descontó pero Rusia igual llegó con ventaja al segundo tiempo técnico: 10-16. El equipo de Voronkov festejaba cada punto como el último y se sentía cerca de la gloria. Los cinco puntos de ventaja con los que llegó a la recta final así lo demostraban. Y todo el estadio se puso de pie cuando Sivozhelez lo dejó con seis matchs ball por delante. Borges Almeida desactivó el primero, pero Grankin no le dio más opción y sentenció el 25-19 final, que le da el campeonato a Rusia que vuelve a derrotar al número uno del mundo y ratifica lo hecho en la final de los Juegos Olímpicos de Londres y en la zona de grupos de este Hexagonal Final.
Italia, tercero
En el encuentro del tercer y cuarto puesto, Italia y Bulgaria volvieron a disputar un entretenido y parejo partido que terminó con victoria para la “azurra” por 3 a 2. Los búlgaros se pusieron en ventaja tras ganar el primer parcial por 25-21. El mismo resultado logró Italia para igualar y desniveló con el 25-20 del tercer set. Bulgaria no se resignó y se llevó el cuarto por 25-21, obligando al tie break que terminó en manos de los italianos por 15-7. Luca Vettori fue la gran figura del juego con 29 puntos.
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