Por ahora, Migliaccio sigue firme en la conducción del cuerpo legislativo, pese a los trascendidos en los pasillos del Concejo Deliberante. ¿El anibalismo se endurecerá para enfrentar a Gutiérrez? En tanto, el PRO es toda una incógnita, luego de un 2010 donde Salustio resultó ser un socio político de la gestión comunal. Por otra parte, Sahagún se enfocará en su candidatura a intendente con Carrió; mientras que Gaudio confirma que se aleja de Villordo.
Para comenzar, es preferible hacerlo por lo seguro. La primera novedad del año en el HCD es la desintegración del bloque de concejales que estaba bajo la órbita del ex intendente Sergio Villordo. El referente de este grupo, el concejal Roberto Gaudio, decidió abandonar el bloque Encuentro Renovador Peronista para conformar una corriente propia dentro del justicialismo local.
Gaudio busca proyección política por fuera de la estructura villordista, aunque todavía no se sabe si conformará un bloque unipersonal o tendrá la compañía de Diego Iglesias, otro edil vinculado al ex jefe comunal. La respuesta de Iglesias se conocerá en los próximos días, cuando el edil retome su actividad legislativa.
Con la partida de Gaudio –presidente del bloque-, el villordismo tendría sólo a Patricia Coria como representante segura en el recinto, a la espera de lo que decida hacer Iglesias.
Del lado de los rumores, está la idea -que algunos concejales abonarían- de intentar desplazar al actual presidente del cuerpo, José Migliaccio (FPV-Polo Social). A Migliaccio, le reprocharían el total alineamiento que pretende del HCD para con las iniciativas que envía al intendente, Francisco Gutiérrez.
Pero ese comentario -de pasillo- no desvelaría a los concejales opositores, quienes no quieren apurar el intento en hipotéticas sesiones ordinarias y buscarían recién amagar con plantear esa posibilidad cuando comience el período ordinario, en el mes de abril. Pero eso está por verse más adelante. Por ahora, Migliaccio sigue firme.
Por lo tanto, no sería prudente arriesgar nombres de aspirantes al sillón que hoy ostenta Migliaccio; pero lo que sí puede hacerse es descartar a uno: Mario Sahagún. Parece que el referente del ARI-CC no quiere repetir la experiencia de principios de 2010, cuando fue presidente pero el oficialismo nunca aceptó su liderazgo y todo derivó en una parálisis legislativa que duró cuatro meses.
Sahagún apostaría todo a su candidatura a intendente, a pesar de algunas voces de su propia fuerza que se pronunciaron en contra de sus aspiraciones electorales. Carlos García también quiere postularse por el ARI-CC; pero Sahagún se lanzará con todo en poco tiempo, luego de afirmar que es el candidato oficial de la fuerza, tras el encuentro partidario que los seguidores de Elisa Carrió celebraron en Mar del Plata.
En tanto, los concejales que responden políticamente a Aníbal Fernández tendrán un papel fundamental en el Concejo. Hacia fines del año pasado, mostraron diferencias con las iniciativas de Gutiérrez y, aunque en muchas de ellas dieron su voto positivo, hicieron fuertes cuestionamientos en la voz de la presidenta del bloque, la también precandidata a la intendencia, Edith Llanos.
Algunos especulan con que el nuevo bloque de Gaudio (y quizás también de Iglesias), tendrá fluidos contactos y coincidencias con las posiciones de los concejales anibalistas.
Entre las incógnitas, está el impredecible bloque Unión-PRO. Los macristas tuvieron un particular recorrido en 2010, que los llevó desde la oposición más dura al colaboracionismo con el intendente Gutiérrez. De caerse el acuerdo político entre el intendente y Aníbal Fernández (y, por ende, el apoyo de los tres ediles anibalistas), el rol del PRO se transformará en vital para el oficialismo. Marcaría un hipotético escenario de paridad.
Pero todas estas especulaciones son aún aventuradas. Constituyen apenas muestras de la incertidumbre que se avecina, entre rumores y algunas certezas, en el Concejo Deliberante de Quilmes.




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