Después de ser acusado de cometer crímenes de lesa humanidad en Darfur, el presidente de Sudán firmó el alto del fuego con el principal grupo rebelde de esa provincia autónoma y aseguró que la guerra "llegó a su fin" después de siete años. Omar al Bashir aseguró desde Qatar que el acuerdo entre su gobierno y el Movimiento por Justicia e Igualdad permitirá que "si Dios quiere para las próximas elecciones en Darfur habrá una paz total".
Sudán y la vecina Chad, que apoya a los grupos rebeldes en Darfur, también firmaron recientemente un acuerdo que los analistas consideran clave para la estabilidad a largo plazo en la región. Naciones Unidas estima que el conflicto de Darfur dejó al menos 300 mil muertos y unos 2,7 millones de desplazados. Para el gobierno sudanés hay apenas 10 mil víctimas mortales.
Los distintos grupos insurgentes de Darfur intentan negociar un acuerdo de paz desde agosto de 2004 para poner fin al conflicto armado iniciado en febrero de 2003 a raíz de la pobreza y la marginación de la población de esa región por parte del gobierno central. Los enfrentamientos tienen su origen en las rivalidades entre la población negra de Jartún y la de origen árabe en Darfur, pese a que ambas son mayoritariamente musulmanas.
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