Cuando aun están frescos los luctuosos hechos que se cobraron la vida de un hombre en Ingeniero Allan, al ser linchado públicamente en una polvorienta calle, en el marco de un ajuste de diferencias barriales; en San Rudecindo anoche la policía combatió contra una turba de vecinos que intentaban matar a un automovilista.
El hecho se generó pasadas las 19 horas en la intersección de las calles Chimborazo y Ambato, de San Rudecindo. En realidad había comenzado unas cuadras antes, cuando el conductor de un Renault Logan de color negro, mantuvo un altercado con un grupo de adolescentes. La discusión subió rápidamente de tono. Los jóvenes huyeron y el automovilista los siguió hasta la esquina antes mencionada. Fuentes cercanas a la investigación de los hechos se preguntaban anoche los motivos por los cuales el sujeto andaba en la zona, ya que es vecino de Berazategui. No se descarta que haya ido al barrio a comprar algo. Versiones dieron cuenta que el sujeto amenazó con un cuchillo a los jóvenes y estos a los gritos huyeron señalando que intentaba secuestrarlos. En la esquina de Ambato y Chimborazo se corrió como reguero de pólvora la noticia de que el del auto negro, que discutía con los menores, era un secuestrador que buscaba jovencitas para obligarlas a ejercer la prostitución. Faltaron las antorchas. Los palos estaban. La barriada salió a la calle como en Frankestein cuando van al castillo en búsqueda de creador del monstruo. Nadie puede dudar que la zona es propensa a conflictos de carácter social y de convivencia. De inmediato llegó el alerta al 911. La policía llegó en contados segundos, los suficientes para que varios vecinos con los ojos inyectados en sangre sujetaban de los hombros al “secuestrador” mientras como en la bolsa del gimnasio de boxeo descargaban su furia. Al llegar la policía intentó poner calma. Para que. La aglutinación de vecino daba cuenta que superaba el medio centenar. ¿Cómo hacia la policía para frenar ese acto de justicia por mano propia? Una palabra trajo a la otra y los uniformados pasaron a ser los enemigos. La primera piedra no se hizo esperar. El primer encendedor Bic alumbró el interior del Renault Symbol. El foco igneo creció en contados segundos. En un patrullero los policías abandonaron el lugar, llevándose detenido el hombre del auto negro, sin encontrar el cuchillo con el cual se lo sindicaba de andar amenazando en el barrio.
Ya en la comisaría 4ta de Bosques el escaneo del demorado registró heridas en el rostro y la vestimenta desgarrada. En el barrio, del Renault Logan, patente colocada KOI-706, de color negro, propiedad del sujeto agredido, no quedó nada.
Se pudo conocer al cierre de esta edición que el hombre que volvió a nacer gracias al cuerpo que le pone la policía a la violencia social, fue identificado como Silvio Orlando M, argentino, casado, 40 años, empleado de la construcción y domiciliado en calle 3, esquina 23 de Berazategui. Interviene en el caso la fiscalía de turno.
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