Rubias, votos y botox: Insaurralde apuesta a la farándula para seguir en campaña

Rubias, votos y botox: Insaurralde apuesta a la farándula para seguir en campaña
Luego de haber inventado un romance con Florencia Peña, ahora quiere hacer lo mismo con Jésica Cirio. Cerca de las vedettes, el kirchnerismo utiliza un recurso bien menemista. Las luces del espectáculo y las sombras de la política
Afalta de votos, Martín Insaurralde se refugia en el botox de las vedettes que tanto le gustan para justificar la presencia de su alicaída figura en los televisores de miles de bonaerenses. Como si la política se tratara de un brazo de la farándula, o al revés, el candidato kirchnerista se ha dedicado, en los últimos meses, a visitar programas de chimentos y eventos sociales donde se lo ve rodeado de despampanantes rubias.

Ayer, en su última aparición televisiva sentado a la mesa de Mirtha Legrand, sus romances fueron el plato principal de un almuerzo desabrido.

"¿Está saliendo con Jésica Cirio?", le preguntó la diva nacional, pretendiendo ruborizar al intendente de Lomas de Zamora, que retrucó: "La conozco a Jésica, pero somos amigos. La conocí cuando me hizo una nota y después la empecé a ver seguido este año. Nos llevamos bárbaro, tenemos una linda relación". Una linda relación. Sin atragantarse, buscando una cierta cercanía con los televidentes, Insaurralde se empachó hablando de su vida íntima, haciéndose el misterioso y mostrándose como un “soltero codiciado”. No habló, sin embargo, de los verdaderos problemas de los que se tiene que ocupar como representante del pueblo. En otras ocasiones, el funcionario K había sido vinculado a mujeres del espectáculo como Florencia Peña, Leticia Bredice o Panam, aunque los rumores siempre fueron una especie de juego mediático para acaparar la atención.

Pero éste no es un recurso nuevo. El menemismo fue el primero en articular espectáculo y política para farandulizar a la dirigencia social y sacar el foco de atención de problemáticas como la corrupción y la pobreza. Así, con la lógica del rating, Jessica Cirio “mide más” que el dilema de la droga en el conurbano bonaerense. Una política light que el kirchnerismo, digno aprendiz de la década del `90, aprovecha al máximo.

Luces y sombras

No fue por su gestión, como pretende hacernos creer el gobierno nacional, que Insaurralde se hizo conocido y llegó a los primeros planos de la política. Fue, quien lo habría dicho, de la mano de canal 13 y Marcelo Tinelli, que el año pasado fogoneó un supuesto romance con Florencia Peña, participante del Bailando por un Sueño. Por ese entonces, el funcionario K se sentía “como en casa” en el piso del programa con más rating. Esa lógica de mujeres bonitas, show mediático y política pareció funcionarle, pero duró poco. Las luces del espectáculo no pueden iluminar las sombras del kirchnerismo.

Los números le dan la espalda

Insaurralde no pierde oportunidad para acercarse a una rubia, como fue el caso de un evento social para niños animado por Panam hace ya varias semanas. En ese entonces, sin sonrojarse, el funcionario K dijo que la actividad con la bomba sexy buscaba “democratizar el acceso a la cultura”.

Todos sus esfuerzos, sin embargo, parecen caer en saco roto, pues las recientes encuestas a nivel nacional coinciden en que el candidato perdería en las elecciones de octubre por una diferencia aún mayor que las sufridas en las PASO.

Comentá la nota