El mendocino, que ayer había recuperado terreno en las Dunas del Nihuil, volvió a ceder tiempo luego de que ese elemento cediera ante un golpe con un borde a 60km del final de la especial.
Esa espera se transformó en más de seis horas y media por lo que las posibilidades de repetir el resultado del año anterior se transforman en una proeza. Al llegar al campamento, Lucio contó lo sucedido y analizó lo que viene.
“Lamentablemente no nos está tratando bien este Dakar. La primera etapa fue el acelerador y ahora se nos rompe la rótula por pegarle a un borde, un elemento que no teníamos en el auto por lo que debimos esperar que el camión llegara a nosotros. Antes de eso veníamos bien pero bueno, las chances de top ten se van diluyendo”, contó.
Y añadió: “Si antes de comenzar el Dakar nos decía que íbamos a perder tanto tiempo en sólo tres etapas no lo creía. Pero hoy es una realidad y seguiremos poniendo lo mejor de nosotros para seguir adelante. Por lo pronto trataremos de descansar para afrontar las duras etapas que se vienen y disfrutar la carrera, otra no queda”.
“Es un equipo que ha trabajado mucho para llegar acá y te amarga no poder aprovechar el buen potencial que tiene la Ford. Así que no nos daremos por vencido e iremos a buscar la mejor posición que podamos”, cerró el mendocino que mañana partirá 18º detrás de Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel.
Comentá la nota