Desde las 20 volvía paulatinamente el servicio. Hubo extensas colas en las grandes barriadas para conseguir un poco de agua.
La rotura de un caño maestro en la zona noreste de la capital puntana dejó sin agua a los vecinos de distintos barrios por más de dos días. Hasta las 23:30, una cuadrilla del área de Servicios Básicos (Serba), de la Municipalidad de San Luis, trabajaba para solucionar definitivamente la rotura sobre la margen oeste de la ruta 147, en el cruce con el ex Camino de la Aguada de Pueyrredón, donde está la planta de Edesal. Con estos arreglos, gradualmente el suministro volvía a los miles de hogares de la zona noreste capitalina.
El inconveniente no sólo afectó a los barrios ubicados sobre la banda este de ese sector, sino que también lo hizo a lo largo del recorrido de la ruta que va a San Juan, llegando a dejar sin servicio inclusive a las casas sobre la vera sur, hasta el límite con la avenida Fuerza Aérea que conduce al aeropuerto local.
"Estamos haciendo todo lo posible para terminar el trabajo antes de las 48 horas que anunciamos que iba a durar la reparación. El nuevo caño quedó instalado y también la junta que lo une con otro que hace la distribución hacia el sur", dijo el secretario de Servicios Públicos municipales, Ramón Zarrabeitia, ayer durante la última hora de luz natural que le quedaba al día. Mientras el personal de Serba trabajaba codo a codo para finalizar las tareas de reparación, en una zona en la que el tráfico inquieta a más de uno durante los horarios pico, cuando la gente va y vuelve de sus empleos o lleva los chicos de la escuela.
El corte de agua, necesario para aplicar la restauración, dejó sin agua a partir del domingo a la tarde hasta al menos anoche, más de una docena de barrios: Amep, 4 mil Viviendas, Cerro de la Cruz (sólo la parte baja), Eva Perón, 500 Viviendas Norte, Viviendas Productivas, Ammpya, Jardín San Luis, Faecap, Juan Funes, Cerros Azules, 90 Viviendas, Atps, 208 Viviendas, Ignacio Vidal e inclusive, al 500 Viviendas Norte, ubicado sobre la banda oeste de la avenida Fuerza Aérea.
"El sábado a la mañana apareció el primer charco y anunciamos que el lunes íbamos a hacer el corte porque pensábamos que podía aguantar pero no fue así. El domingo era un desastre, el agua llegaba a la calle Catamarca", indicó Zarrabeitia, quien agregó que las cañerías dañadas y posteriormente retiradas tienen una antigüedad de 25 años, la mitad del tiempo de vida útil que garantizan los fabricantes, que es al menos 50 años.
Además, el funcionario municipal señaló que la destrucción del conducto se debió probablemente "a la vibración que produce la compactación del suelo" con maquinaria pesada, aunque también por ese trayecto transitan camiones con mucho volúmenes de carga.
"Con un caño de esa calidad, hace pequeñas fisuras por la presión a medida que corre el agua, lo que hace que el hueco continúe agrandándose", sostuvo y añadió que tuvieron un problema similar en el mismo cilindro cuando construyeron el terraplén de un supermercado que funciona en ese sector de la ciudad.
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