Rosario vivió un fin de semana largo "excepcional", con unos 30 mil turistas

Funcionarios, hoteleros y comerciantes coincidieron ayer en que el fin de semana largo fue uno de los mejores en materia turística que hasta ahora tuvo la ciudad. El balance arriesgó una cifra estimativa de visitantes: 30 mil...
Funcionarios, hoteleros y comerciantes coincidieron ayer en que el fin de semana largo fue uno de los mejores en materia turística que hasta ahora tuvo la ciudad. El balance arriesgó una cifra estimativa de visitantes: 30 mil, una demanda "excepcional" que colmó todas las plazas y obligó a alojar gente en localidades vecinas. De esos turistas, al menos 5 mil pasaron por el Monumento a la Bandera, uno de los íconos de la ciudad, mientras que desde otro producto típico rosarino, el bar El Cairo, compararon el movimiento con el de Semana Santa. Y pese a que en el centro abrieron pocos negocios, increíblemente ayer al mediodía casi no quedaba un solo lugar libre para estacionar (ver recuadro).

El primer dato que ya la semana pasada permitía aventurar la llegada de un gran flujo de visitantes fue lo temprano que se hicieron las reservas hoteleras: el miércoles se calculaba una ocupación del 80 por ciento y el jueves no se conseguía una habitación triple en ninguna de las categorías.

De hecho, al final la ocupación de las 8.500 plazas que tiene la ciudad rondó el 100 por ciento y llevó a quienes no hallaron cuartos a recurrir a localidades como San Lorenzo, Arroyo Seco y Funes.

Pero en rigor, recordó ayer el titular del Ente Turístico Rosario (Etur), Héctor De Benedictis, esa demanda representa sólo algo más del 30 por ciento del total de visitantes que llegan a la ciudad.

Por encuestas se sabe que otro tercio va a parar a casas de familiares o departamentos propios (por ejemplo, de hijos estudiantes) y el resto no pernocta en la ciudad. Por supuesto, ese último segmento tiene recambio.

Con esos cálculos es que se llega a la cifra final de 30 mil visitantes a lo largo de los tres días. De hecho, por el mirador y la Sala de las Banderas del Monumento, otro termómetro que mide la actividad turística, entre el sábado y ayer pasaron unas cinco mil personas. "Más de lo habitual para un fin de semana largo", admitió el encargado de hacer ese cálculo, Ignacio Piedras.

El vicepresidente de la Asociación Hotelero Gastronómica local, Alfredo Angiulis, afirmó que además de en el alojamiento la llegada de visitantes se sintió en bares y restaurantes. "Se trabajó muy, pero muy bien", dijo, convencido de que el turismo sólo reforzó lo que de por sí ya genera fuerte movimiento: la demanda de los propios rosarinos.

La procedencia de los visitantes fue diversa y Angiulis lo graficó así: "Esta vez no solamente llegaron desde ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba (hasta Marcos Juárez), Santa Fe (hasta San Justo) y todo Entre Ríos, como venía ocurriendo, sino que recibimos gente de Mendoza, Formosa, Misiones, San Juan y hasta Trelew".

Otra modalidad de visita fue la "de paso", pero ya no por apenas una noche, sino con una estadía que se demora uno o dos días. "Es el caso de matrimonios o familias que se quedan a conocer Rosario camino a las Cataratas o al Noroeste", explicó.

Desde los mostradores del Etur también dijeron haber trabajado a destajo. El sábado, por consultas sobre hoteles. El domingo y ayer, por las actividades que ofrece la ciudad, el río, lugares "típicos como El Cairo o la estatua del Negro Olmedo", y sobre todo los espacios destinados a los niños, como el Tríptico de la Infancia, más en su día.

De hecho, Angiulis mencionó a esos tres sitios —Jardín de los Niños con su reinaugurada Máquina de Volar, Isla de los Inventos y Granja de la Infancia— y la "agenda cultural" de la ciudad como las dos grandes atracciones a que refieren los visitantes al explicar "por qué Rosario".

Después del almuerzo comenzó, lento, el regreso y la Terminal Mariano Moreno se transformó en un hormiguero. No sólo transitada por quienes empezaban a partir, sino también por los rosarinos que tuvieron la suerte de tomarse unas vacaciones.

Movimiento

Ferias callejeras y vendedores ambulantes gozaron también de un buen fin de semana. Los shoppings estuvieron colmados y en las dos peatonales de la ciudad (cuyos locales permanecieron mayoritariamente cerrados) se vio pasear a mucha gente. Como novedad, hubo más bares céntricos abiertos. Y a todos se los vio ocupados.

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