Los semáforos se convirtieron en un nuevo blanco del vandalismo. “Estamos mal, realmente mal porque el robo y la destrucción es permanente”, sintetizó el director del Centro de Control de Tránsito del municipio, Esteban Miranda.
Las denuncias llegan a través de los vecinos a la Secretaría de Servicios Públicos o bien son detectadas por alguna de las cinco cuadrillas de la empresa encargada del mantenimiento de estos artefactos. El vandalismo va desde el robo de las viseras, los cables y las puertas de las cajas hasta la rotura —generalmente a piedrazos— de los reflectores y las lámparas.
Hasta balazos. Algunos casos fueron emblemáticos. En la esquina de Uriburu y Avellaneda tuvieron que realizar una instalación subterránea a nuevo porque el robo de cables era permanente, y en Iguazú y Vélez Sarsfield directamente sustrajeron la columna del semáforo completa.
Otro de los puntos conflictivos, según detalló Miranda, es el ingreso a la ciudad por avenida de los Granaderos. Y en los casos de los semáforos que cuentan con cámara de video instalada para el control del cruce en rojo y de la velocidad no faltan las situaciones en las que pintan las cámaras con aerosol. Incluso se han llegado a encontrar semáforos con impactos de bala, como sucedió en Avellaneda y Sabin.
Los arreglos llegan a costar hasta 25 mil pesos al mes, lo que anualmente representa un gasto de unos de 300 mil pesos.
“Si bien eso corre por cuenta de la empresa encargada del mantenimiento, a la larga lo termina pagando la ciudad porque la firma toma nota de esos gastos y en la próxima licitación podrían quedar incluidos en lo que el municipio abona”, explicó el director de Ingeniería de
Tránsito.
Otros casos. Es más, Tazzioli indicó que “lamentablemente el vandalismo y los robos se dan contra todos los elementos del mobiliario urbano que se plantan en la calle”, e insistió en que “son muchos los problemas que tiene el municipio” en ese sentido.
Así, los semáforos no son el único blanco. “Toda la señalización vertical y los carteles que se instalan en la vía pública sufren daños o incluso algunos se los llevan de recuerdo”, dijo irónicamente el funcionario.
Y apuntó que “si bien se trata de hechos menores, las pegatinas constantes en las columnas de señalización y en los semáforos implican un esfuerzo de dinero y de limpieza por parte de los empleados municipales”.
Luminarias
El Paseo del Caminante, en la zona norte, es otro de los blancos del robo y vandalismo. El municipio ya invirtió 300 mil pesos en la reposición de las luminarias y los postes, pero desde hace dos años los robos son constantes y el lugar queda completamente a oscuras. Aun así, este verano, volverá la luz en los 600 metros que tiene el paseo
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