TIGRE 0 - CENTRAL 1: Central jugó bárbaro, derrotó a Tigre y ahora rezará para que el Millo baje a Godoy Cruz. Para el infarto.
Tigre salió a jugar como suele hacerlo: vamos a tenerla, toquemos, aceleremos y ataquemos. Pero algo ocurrió, y ese algo tiene algunos apodos: Ayala, Rusculleda y Escobar. Ni el paraguayo ni el argentino acertaron un pase en los primeros 70 minutos y el volante visitante quitó más que en el resto de su carrera. Así, entonces, Tigre la perdía, Central la recuperaba, y el equipo de Cagna quedaba siempre a contrapierna. En 30 minutos Islas ya le había atajado un penal a Moreno (que no fue, y que se tendría que haber pateado otra vez por el adelantamiento del arquero), un derechazo de Alvarez, otro a Franzoia y había visto algunas bolas pasar demasiado cerca. Ya era goleada, aunque goleada virtual, porque Méndez, el Kily y Moreno eran indescifrables. Volante mixto se le dice ahora al puesto en el que se luce Xavi, y algo así intentaban estos tres. Sin atarse a una banda o a una sola idea, se movían por donde querían o creían que había que moverse. El gol, con Moreno entrando por el medio, había tenido sus dos jugadas piloto: Franzoia y Zelaya no habían podido gritar luego de asociaciones similares. Eso sí: Tigre nunca lo había entendido, y así le fue. Al Matador le queda un partido para ir a la Sudamericana: con Banfield. Al equipo de Russo y la Promoción, dos: el de hoy de River, y el que viene, quizá una final del mundo, con Godoy Cruz.
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