el justificado triunfo que consiguió frente a Salta por 37-28 en las Cuatro Hectáreas ya no fue tan trascendental. Aunque sí resultó importante para el fixture de la próxima edición.
Rosario le dijo adiós ayer al Campeonato Argentino. De la posibilidad de consagrarse ya se había despedido una semana antes. Por el justificado triunfo que consiguió frente a Salta por 37-28 en las Cuatro Hectáreas ya no fue tan trascendental. Aunque sí resultó importante para lo que viene, porque el elenco conducido por Oviedo-Paván-Barrandeguy se quedó con un tercer puesto fundamental para el fixture de la próxima edición teniendo en cuenta las localías.
El duelo de ayer cargó con un interrogante importante, ya que las fuertes lluvias parecían que condicionarían el juego. Pero no fue así. El Ñandú, fiel a su estilo, jugó de manos y fue contundente. Fundamentalmente por la gran tarde que tuvo el pack de forwards, que fue letal en los duelos de las formaciones fijas y móviles, y aportó pelotas de calidad para que los back hagan de las suyas.
Lo mejor de Rosario se vio en el primer tiempo. Fue el gran protagonista y jugó permanentemente en campo rival. Tal fue la diferencia que se vio en cancha que el local se fue al descanso arriba en el marcador por un contundente e inapelable 27-0.
Nadie lo dijo, pero seguramente más de uno pensó que el partido ya estaba en el terreno de los liquidados. Y al borde de la cancha se respiraba una posible goleada.
La historia tuvo un giro de 180 grados en el complemento. En primer lugar porque la visita levantó el nivel y una batería de modificaciones hizo que la producción de Rosario merme.
Entonces, la brecha cada vez fue menor, aunque en ningún momento el local estuvo en jaque.
Así Rosario se quedó con un triunfo importante pensando en lo que viene.
En cuanto a lo que pasó, el Ñandú debe aprender de esta experiencia. Porque este grupo joven estuvo a la altura de las circunstancias. De eso no hay ningún tipo de dudas. Pero titubeó en momentos decisivos. Así se le escapó la chance de campeonar. El panorama es alentador.
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