Rosario Central enfrenta una chatura futbolística que viene de arrastre

Rosario Central enfrenta una chatura futbolística que viene de arrastre

El bajón de Central no parece ser producto del posclásico ni por pensar exclusivamente en la Copa Argentina. Los problemas de los dirigidos por Russo vienen de antes.

El flojo desempeño de Central en el torneo disparó en el último tiempo un sinfín de interrogantes. Todos pueden ser valederos, más allá de que las verdaderas causas deben conocerlas sólo los protagonistas puertas adentro. Pero hay un par de puntos en los que se puso la lupa en estas últimas semanas. Tienen que ver con lo que rodeó al clásico y también con el gran desafío que tiene el Canalla de aquí al final del semestre, con la chance de la Copa Argentina. Las preguntas son: ¿Hubo un bajón posclásico? ¿Se está pensando más en Argentinos que en el torneo?

  Puede ocurrir que después de un partido con tanta tensión como lo es el clásico rosarino, los equipos tiendan a distraerse, a desinflarse. Suele hablarse de ello después de cada Central-Newell’s, especialmente del lado del que  haya ganado. En este caso Central.

  Ya en otras oportunidades se analizó si después de una victoria en el clásico el equipo se había relajado, lo que resulta un tema no muy simple para abordar, por la sencilla razón de que todo pasa por cuestiones emotivas. Sí está el tema de los resultados, a partir de los cuales pueden tejerse historias y especulaciones. Si eso es lo que se toma en cuenta, la conclusión es sencilla: no hay relajación posible ni una actitud que conlleve un cierto desinterés por los partidos que quedaban por delante.

  Para muestra vale un análisis un tanto más pormenorizado. Antes del choque en el Gigante ante Newell’s, el equipo venía de tres derrotas consecutivas (Independiente, Lanús y Boca). Es cierto, con algunos picos de rendimiento cuanto menos aceptables, como lo fue contra el Granate y en la Bombonera. Pero en definitiva se trataron  de resultados adversos. Y que en el bajo la lupa también merecen ser incluidos como parte intrínseca del problema habla a las claras de que las deficiencias futbolísticas venían de arrastre.

  Sí quedó claro que tanto Russo como sus dirigidos prepararon el clásico de manera especial. Caso contrario no se entiende que llegando a los tumbos hayan podido rendir en esa magnitud y después devuelto al nivel al que estaban acostumbrados. Lo más lógico es que hubiese resultado como un envión anímico. La realidad fue más fuerte.

  Y al intentar salir de la pelea discursiva sobre el clásico, con el antes y el después, se ingresa, inexorablemente en otro terreno difuso, en el que también se puede hacer gala de cualquier tipo de especulación. Que es el terreno que tiene a la definición de la Copa Argentina como chivo expiatorio.

  Los dos partidos que separan a Central de un título y la clasificación a la Copa Libertadores de 2015 es el objetivo más importante que tiene el equipo por delante. A esta altura se podría decir que es prácticamente el único. ¿Se está tan enfocado en eso que el resto no importa? ¿Se puede, aunque de manera inconsciente, hacer foco sólo en un frente? Cuesta creer que se esté pensando exclusivamente en el encuentro contra Argentinos Juniors, amén de que la mayoría de los jugadores entienden que es la gran meta a alcanzar. En ese sentido el entrenador es mucho más precavido. Si antes de River (cuartos de final) el equipo tampoco funcionaba en su plenitud no hay por qué pensar que hoy se juega mal porque se piensa en la Copa. Si eso ocurre, es un error de parte de los protagonistas. Pero no parece ser el caso.

  Haber aprovechado mejor estos últimos partidos para pulir detalles y afinar el juego hubiese sido lo correcto. Nadie dice que no se haya intentado. Sí que no se logró el cometido.

  El antes y después del clásico, la previa de la definición de la Copa Argentina, más otro tipo de cuestiones emocionales vienen alimentando muchas teorías con las cuales poder explicar la meseta futbolística del equipo. Lo que está claro es que el choque con Newell´s no le quitó fuerzas. Lo otro quedará demostrado cuando llegue el turno de Argentinos Juniors, allá en San Juan el próximo 19.

Una agenda no tan cargada

La merma paulatina en el funcionamiento bien podría asimilarse a la triple competencia que encaró Rosario Central en este semestre, pero no parece ser el caso en el cual encontrar las excusas. La carga de competencia no fue tan nutrida como para jugarle en contra al accionar colectivo en lo que tiene que ver con el cansancio y, sobre todo, lesiones. De hecho la participación en Copa Sudamericana incluyó sólo dos encuentros (frente a Boca) y por eso el desgaste no terminó siendo tanto. Sí hubo más compromisos por Copa Argentina, pero no demasiados. Fueron tres partidos los disputados y el primero de ellos (ante Juventud Unida de San Luis) antes de que comenzara el torneo local, que sirvió no sólo para seguir avanzando en la competencia, sino también a modo de preparación de cara al campeonato doméstico. 

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