Tras las dos primeras fechas, el Canalla disfrutó de las mieles del éxito y sintió el impacto de la derrota. Más allá de los resultados, Quilmes y River no le marcaron diferencias desde el juego.
Tal vez el caso de River sea el más emblemático. No sólo por el simple juego de aptitudes, sino porque se trata, con todas las limitaciones que expuso, del último subcampeón del fútbol argentino.
En este terreno, por ahora casi de especulaciones por tratarse del amanecer del torneo, emergen elementos de análisis ya tratados y expuestos por parte de los protagonistas. Uno de ellos es el referido al hecho de haber mantenido la base del equipo que logró el ascenso. Otro, el salto de calidad que indudablemente debe aparecer para hacer que la mira apunte a objetivos más elevados.
Hace varios años que se dice que la brecha entre la B Nacional y la primera división no es tan grande, que las diferencias se acortaron. Lo ocurrido en las dos primeras jornadas abona esa teoría, más allá de que el correr de las fechas será lo que dicte la sentencia.
Y en la paridad exhibida en las dos primeras jornadas (con todos los equipos) hace que lo propuesto por Quilmes como por River se enmarque bajo los mismos parámetros de análisis.
¿Juega esto a favor de Central? En principio sí. Se insiste en que los resultados no sirven todavía como grandes indicadores. Aún no marcan tendencias. Conformarse con eso y creer que parte del problema está resuelto también suena a una lectura errónea.
Saber que muchos de los jugadores que llegaron como refuerzos todavía aguardan por su chance y que de ellos se espera potencien al funcionamiento del equipo, es un punto de apoyo para Russo, que está frente al desafío de potenciar a todos por igual pero sobre todo a lograr que el Canalla se amolde cuanto antes a las exigencias de la máxima categoría.
"Central será un duro rival, muy complicado para todos los equipos", le dijo el técnico canalla a Ovación tras la caída contra River. Y de ese partido en particular abundó: "Prácticamente no nos llegaron, presionamos en todo momento y dispusimos de las mejores situaciones para desnivelar".
Russo parece convencido de lo que dice. Hoy los rendimientos en los dos partidos le dan la derecha. Fueron dos presentaciones en las que el Canalla no sintió el impacto del cambio de categoría. El tiempo, el juego y, con el correr de las fechas, los resultados marcarán si la adaptación es consistente.
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