Es una de las dos mujeres jueces penales de instrucción de la capital. Lleva cuatro años en esa función que le insume muchas horas de labor diaria.
En una entrevista a fondo, expuso sus vivencias en ese cargo de alta exposición pública.
¿Cuál fue la causa que más la conmocionó en estos años de jueza?
Son muchas las causas difíciles de abordar, sobre todo en los abusos sexuales de menores. No pasan desapercibidas y es difícil que no nos toquen íntimamente y no nos sensibilicen, cuando los abusadores están dentro del ámbito familiar.
¿Hay alguna causa en trámite que la desvele?
Hay una causa paradigmática, que la estoy estudiando y es el de la chica (Delfina) Lezana (la remisera que fue hallada sin vida en su hogar del barrio Ampliación Borges, en enero de 2010).
La verdad es una causa que me moviliza mucho porque quiero que se descubra al responsable. Evidentemente, es un homicidio, pero lamentablemente tenemos muy pocos indicios. Pero creo que vamos a obtener un buen resultado.
¿Hubo algún caso que haya sido difícil de resolver?
Era una causa que databa de 2005, que se instruía como una información sumaria judicial. Cuando llego al Juzgado en 2009, reviso las causas y hallo ésta en la que el médico forense encontró que el disparo mortal con una escopeta había sido en la nuca, con lo que era imposible de que se tratara de un suicidio.
Empezamos a recolectar pruebas, que era complicado porque había sido en un campo del interior y Criminalística no llegó a tiempo al lugar del hecho. Pero había una fotografía tomada por el personal de Sachayoj que nos sirvió de mucho. Sobre esa base, se ordenó la detención de todos los compañeros de trabajo de la víctima.
Vivían en la localidad de La Tigra, en el Chaco, hasta que se fue “tamizando la cosa” con las declaraciones de los siete sospechosos y se llegó a establecer quién fue el autor material. El expediente ya fue elevado a juicio oral.
En estos tiempos se habla mucho acerca de la violencia de género. ¿Es una cuestión que está de moda o es una realidad que subyacía desde siempre?
Evidentemente, la violencia de género ha existido siempre, pero desgraciadamente en épocas anteriores esta temática no ha sido tratada. Las víctimas tampoco tuvieron la contención que merecían y necesitaban.
Ahora, se han creado los organismos que propenden a su protección, por lo que se ven más contenidas y apoyadas.
También saben que sus reclamos van a ser escuchados y van a tener su respuesta. Uno trata de brindarles una solución.
Sucede lo mismo que con los abusos sexuales, sobre todo los que se producen en el seno intrafamiliar de los menores. Ahora se los da a publicidad y los menores saben que no deben callarse sino que deben avisar porque hay gente que los va a proteger, que les va a permitir terminar con esa situación tan traumática para ellos, lo que hace que todo salga a la luz.
El ámbito tribunalicio, ¿es machista o ser mujer le facilita la tarea?
Nunca he notado la diferencia. Si bien la Policía es la fuerza con la que tenemos que interactuar permanentemente y se puede pensar que tiene una inclinación machista, yo nunca he sentido esa diferencia.
La verdad es que siempre nos hemos manejado con mucho respeto y consideración ambas partes.
Creo que cuando demuestra que es firme en sus decisiones y exhibe cierta solvencia en el conocimiento, creo que el respeto es mutuo.
En su tarea cotidiana, ¿es más fácil tratar con profesionales varones o mujeres?
No tengo en cuenta el género en esas cuestiones. Yo los diferencio en cuanto a conocimiento y solvencia en la profesión.
Conozco la forma de litigar de muchos abogados. Hay quienes lo hacen con buenas armas y otros, con las que no son tan buenas. Sé diferenciar en ese sentido a los profesionales. Hay quienes trabajan de manera transparente y demuestran que conocen de Derecho y litigan honestamente, mientras que hay otros que no lo son. Desgraciadamente, en esta profesión hay de todo.
¿Ser jueza era un objetivo profesional y personal?
En realidad, siempre ha sido mi gran desafío. He litigado durante 17 años y ha sido un gran deseo entrar a trabajar en la Justicia. Esos años me han dado conocimiento y experiencia como para sentirme capacitada para ingresar en la Justicia y cumplir con ese objetivo que era desempeñarme en la magistratura. Es un desafío gratificante.
¿Por qué la elección del fuero penal, siendo mujer?
No es complicado cuando a uno le gusta la tarea que realiza. Durante esos años de litigante he tenido casos penales, aunque me dedicaba mayormente a causas civiles y comerciales. No lo he visto como algo difícil o complicado de realizar sino que se ha dado naturalmente durante el tiempo, desde que he comenzado con esta función una va adquiriendo experiencia.
En la parte penal, he empezado con distintos cargos. Primero, he ingresado como defensora en la ciudad de Las Termas de Río Hondo. En ese tiempo, era la única defensora oficial con competencia en Familia, Civil y Penal. Ahí fue donde adquirí experiencia en asuntos penales.
Luego, cubrí una Defensoría Penal en la Capital, la de Cuarta Nominación. Después, pasé a ser fiscal de Instrucción antes de convertirme en jueza. Esos cargos me han permitido adquirir gran experiencia en lo que significaba la parte penal.
En julio de 2009, me hice cargo del Juzgado del Crimen de Quinta Nominación.
¿Cuál es el próximo paso en esta carrera en la magistratura?
Obviamente, uno tiene aspiraciones de ascender dentro del fuero en que me desempeño. Mi objetivo es alcanzar una vocalía en una Cámara de Juicio Oral. Para ello, hay que concursar y pasar por el Consejo de la Magistratura.
¿Cómo congenia las obligaciones laborales con las familiares?
Es difícil. Cuando recién entré en la Justicia fue un gran cambio para toda la familia. Cuando me ofrecieron ingresar en el Poder Judicial lo hemos conversado en familia al tema. Le he aclarado, sobre todo a mis hijos, que esto me iba a requerir tiempo y esfuerzo, que nos iba a cambiar el ritmo de vida como familia.
Ellos lo han entendido y han prometido ayudarme, en un momento en que eran más chicos de edad. Con el paso del tiempo, ellos fueron creciendo y se fueron adaptando a los requerimientos de tiempo de esta función.
Desde que estoy en el Juzgado, me requiere mucho más tiempo que los cargos anteriores por lo que ellos se han adaptado a que yo esté menos con ellos en casa.
Comentá la nota