Rosa Arias va a la Corte y pide que se impute a los encubridores

Marcó diferencias con la postura de Víctor Flores que aceptó la prescripción: “Nunca nos llenamos la boca diciendo que íbamos a llegar a la Corte Interamericana, pero seguimos adelante”, dijo su abogado
La madre de Alejandro Flores seguirá en soledad su reclamo para intentar que la Justicia penal no deje sin juicio ni condena a los responsables de la muerte de su hijo. Lo hizo, luego de presentar el primero de febrero de este año un recurso extraordinario para que sea la Corte Suprema la que decida si el caso está o no prescripto.

De esa manera, Rosa Arias se diferenció de la estrategia de su ex pareja, Víctor Flores, quien sorpresivamente anunció en la edición dominical de PUNTAL que aceptaba la prescripción de la causa penal a pesar de haber anunciado en reiteradas oportunidades que llegaría hasta una corte internacional.

“Nosotros no abandonamos. El tiempo no borra ni cura la herida por la muerte de un hijo. Rosa me ha dado el mandato de llegar hasta el último aliento, hasta la última puerta jurídica que exista. Nunca nos llenamos la boca diciendo que íbamos a intentar llegar hasta la Corte Interamericana de Justicia. Solamente seguimos adelante”, dijo Enrique Zabala.

Para el abogado, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que insiste en la postura de que ya vencieron los plazos judiciales para llevar a juicio a los policías Mario Gaumet y Gustavo Funes “es arbitraria y desconoce el derecho a la tutela judicial efectiva. En su fallo el TSJ dijo que el fundamento de la prescripción era que el paso del tiempo extinguía la alarma social, el reclamo de justicia y los efectos morales que el delito causó, lo que nos pareció un dogma extraño a esta causa y un sustento arbitrario. Nunca existió en Río Cuarto un ejemplo de impunidad e ineficiencia judicial más claro y prolongado en el tiempo que el caso Flores, que nunca dejó de estar presente en la sociedad”.

Zabala remarcó que sin una concienzuda tarea forense ni una investigación judicial, es imposible saber a ciencia cierta desde cuándo se debería contar el plazo para la prescripción.

Para la madre de Ale, no hay dudas de que existen herramientas jurídicas para mantener vivo el caso. “El fiscal Guzmán tiene las herramientas para imputar de encubrimiento a quienes ayudaron a ocultProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 este hecho, ese delito no está prescripto porque son funcionarios públicos y siempre tienen la obligación de denunciar mientras sigan siéndolo”, entendió.

Su abogado cree que el caso está comprendido en la suspensión de la prescripción que marca el Artículo 67 del Código Penal. “La Fiscalía dijo que no aplicaba esa suspensión porque recién fue incorporada en 1999. Pero el encubrimiento es un hecho que todos los días se está

cometiendo, todos los días los encubridores tienen la obligación legal de denunciar, el delito es permanente y la prescripción debe contarse desde el día que cesó, por consiguiente debe aplicarse la ley actual porque actualmente se está cometiendo este delito”, explicó.

Duras críticas al padre

Luego de desgranar la postura judicial, Zabala cargó contra el padre de Ale Flores. “No hay perdón en Rosa hacia quienes tiraron a su hijo como un perro en una alcantarilla y lo escondieron por 17 años, y tampoco hay perdón al padre de Alejandro que lo abandonó durante toda su vida.

Incluso ella cree que direccionó la investigación hacia la pareja que en ese momento tenía Rosa, el que fue apaleado en un interrogatorio típico de la época para que confesara que se había raptado a Ale”, contó el abogado.

Sobre el vínculo con el otro abogado querellante en esta causa, Julián Oberti, Zabala dijo: “En lo poco que hemos convivido los querellantes ha sido respetuoso pero difícil, pues los testigos muchas veces eran visitados de antemano por el padre de Ale, lo que podía en el futuro disminuir la credibilidad de esa prueba, y hasta el testigo Múo que abrió la causa judicial expresaba libremente que su abogado en una causa laboral era el propio doctor Oberti y eso me impedía analizar con objetividad lo que había ocurrido al comienzo de la investigación fiscal”, dijo.

“Lo concreto es que el 16 de marzo del ‘91 Ale desaparece, nadie le toma la denuncia a Rosa. Tres días después denuncia en el Juzgado de Menores. ¡Durante cuatro años no existió investigación fiscal!, porque el juzgado de menores no es un órgano de investigación, sólo de búsqueda de paradero, recién en el 95 la causa fue judicial”, repasó.

El hallazgo del cuerpo

Para el abogado de Rosa, “nadie puede atribuirse el hallazgo de los huesos, ni el padre, ni la fiscalía. Fue una casualidad, un perro y un tipo que escarbó donde el perro estaba (sic). Nunca hubo motivos para felicitar la investigación porque hallarlo a 100 metros de donde apareció es como una burla de la ineficiencia y la burocracia”, opinó.

Sobre la iniciativa de Víctor Flores y de Oberti de escribir un libro sobre el hecho, dijo que “sólo tiene sentido si se mantiene vivo el reclamo de justicia, desistir de saber quiénes mataron a tu hijo convierte ese libro en una vanidad”.

Por último, dijo: “Demandar un resarcimiento económico y desistir de la búsqueda de la verdad, es un alivio dinerario ajeno al alivio de saber quiénes fueron los homicidas y su condena. La justicia que Rosa busca no es para ella, sino para Alejandro, su hijo. Nada de dinero sin justicia para Ale, nada de vanidades sin traer a los imputados a un juicio”, concluyó.

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