La joven de 19 años estudia Radiología e Imágenes Computarizadas y representó a Centro Cultural y Recreativo La Paz. Romina llevará el cetro departamental a la fiesta grande de los mendocinos luego de ganar con 64 votos. Julieta Capdevila fue elegida virreina con 59 votos.
El paso de corona fue realizado por la reina de mandato cumplido María Julieta Ojeda, quién representó a la Capilla San Expedito en el 2012.
“Hijos de La Paz y de mi Tierra” que se realizó en el estadio Juan Domingo Perón del Complejo Deportivo y Recreativo de La Democracia. La celebración congregó a más de 9 mil personas que no se fueron hasta conocer el nombre de su majestad pese a la intensa lluvia que se desató.
La Vendimia tuvo sus inicios con la Bendición de los Frutos en Desaguadero y la tradicional Vía Blanca de las Reinas en calle Galigniana. La fiesta, bajo la dirección general de Federico Godo Giménez, reflejó el valor de la paz como desarrollo fundamental para la vida humana y La Paz departamento, como pueblo, territorio de progreso y portador de sueños.
Pero no todo concluye en esta mágica noche, ya que este domingo, desde las 22 se realizará el homenaje a la nueva soberana y su corte con la presentación de Verónica Torres y su Banda, Sangre Nativa, Los Playeros y la actuación de Ramón “Palito” Ortega.
Se espera que el Rey llegue para compartir toda su música y los éxitos que lo han consagrado como uno de los artistas populares de mayor relevancia en Argentina.
Síntesis argumental
“Hijos de La Paz y de mi Tierra” marcó una visión de ensueños y anhelos. El desarrollo del espectáculo artístico reflejó la historia de lo que vive cotidianamente una de las tantas familias que conforman el departamento, donde la lucha por un buen porvenir estará basada en sacrificios, sueños y esperanzas.
El despliegue en el escenario y la puesta en escena contó con 175 personas, entre bailarines folklóricos, contemporáneos y actores.
Desde la cuna, muchos son los lugareños que han vivido de lo que se produce en la región. En esta oportunidad el trabajo diario se tradujo en lo sucedido en la familia de Eugenio, primogénito y único hijo del matrimonio compuesto por Doña Marta y Evaristo. El joven, al finalizar sus estudios secundarios, decide viajar a la ciudad para asistir a la universidad y luego regresar a su terruño y desempeñarse como médico veterinario.
En este trayecto, los ciclos de la vid (representada por el brote vegetal, como símbolo fértil y de la producción, que será además, el narrador de la historia) fueron marcando la vida de sus padres que seguirán trabajando las hileras de su finca, como lo hicieron los huarpes y el crisol de inmigrantes que pobló de apoco la región.
Mediante los diversos cuadros en escena, los visitantes fueron conociendo detalles acerca de las costumbres paceñas y el esfuerzo de la familia por salir adelante, por su amor a la tierra y la importancia y cuidado del agua para los pobladores de la zona, principalmente para el tomero, quien dedica largas madrugadas para regar y distribuir el agua, elemento vital e imprescindible para el desarrollo de la vida.
La fe de los labriegos ante los momentos críticos no sólo se tradujo en la imagen de la Virgen de la Carrodilla, Patrona de los Viñedos, sino también se mostró las advocaciones populares de los diferentes distritos y los santos a los que el pueblo rinde culto.
Mientras Eugenio, el estudiante que emigro en busca de su futuro, mostrará el desarraigo y la melancolía al estar lejos de su esencia. En la ciudad, conoció nuevas culturas y costumbres. Mostró la nostalgia de aquellos que aman su pueblo y tienen que adaptarse a los cambios.
Con el paso del tiempo conoció a la mujer de sus sueños, se enamoró y recorrió Latinoamérica, con el único fin de adquirir conocimientos para desarrollarlos en su comunidad y poder reencontrarse finalmente con su familia.
El argumento marcó un claro mensaje de unión, con la convicción de volver a los valores, siendo la familia el pilar de la esperanza. Donde el brote vegetal consiguió finalmente ser vida gracias al esfuerzo del hombre que continuó su ciclo, mediante sus hijos, los hijos de la paz y de la tierra.
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