La ausencia del Senador salteño le dio una mano al oficialismo con la aprobación del ascenso del polémico General Milani.
El pliego de César Milani venía plagado de denuncias, presentadas por la oposición el CELS y Madres de Plaza de Mayo delegación La Rioja, que iban desde corrupción hasta violaciones a los derechos humanos.
Si había algo que el oficialismo no necesitaba era una votación reñida o, peor aún, una derrota parlamentaria en medio de un clima de tensión social.
Por eso Juan Carlos Romero hizo lo que mejor sabe hacer en estos casos, favorecer al kirchnerismo. No bajó al recinto a votar, de hecho ni siquiera hizo uso de la palabra para reforzar los cuestionamientos al militar denunciado.
Pero no es la primera vez que esto pasa una de las leyes que apoyó fue el voto para los menores de 16 años donde votó junto a los legisladores kirchneristas sin ponerse colorado.
Con el matrimonio igualitario ocurrió algo parecido a lo de hoy pese a que todo Salta esperaba que el ex gobernador se oponga a la norma por la controversia que había generado en la sociedad salteña, Romero se levantó de su banca y abandonó el recinto, junto a Carlos Reutemann, Adolfo Rodríguez Saá permitiendo así que una iniciativa muy cuestionada por el pueblo que lo votó se transforme en ley




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