El director general de Equitalia, la impopular agencia estatal que recauda impuestos y multas impagas, abrió ayer al mediodía una carta explosiva que lo hirió gravemente en una mano y un ojo. Se trata de una nueva acción terrorista reivindicada por la Federación Anárquica Informal, que actúa hace una década con esta clase de atentados, y que hace unos días envió otra carta-bomba al director del Deutsche Bank en Alemania, por fortuna interceptada antes que estallara.
La organización en 2003 envió una carta explosiva a su casa de Bolonia al líder de la centroizquierda italiana y entonces presidente de la Unión Europea, Romano Prodi (que fue primer ministro entre 2006 y 2008). El miércoles técnicos de seguridad desactivaron en Frankfurt una carta-bomba a Josef Ackerman, director de Deutsche Bank, el principal de Alemania. En la reivindicación, la Federación Anárquica Informal Italiana advertía que habían sido enviadas otros tres explosivos a “ bancos, banqueros, garrapatas y chupasangres ”.
Marco Cucagna, el director general de Equitalia –la Afip italiana–, fue internado y una versión señaló que había perdido parte de un dedo por la explosión. Su estado es grave. Desde Bruselas, donde participó de la reunión cumbre de la UE, el primer ministro italiano, Mario Monti, expresó su solidaridad a Cucagna, de 50 años. “Equitalia cumple y continuará cumpliendo su deber en el pleno respeto de la ley”, dijo Monti. La sociedad es una sociedad pública. Hace un año, el 23 de diciembre, dos cartas explosivas enviadas por los “anarquistas informales”, estallaron en las embajadas de Chile y Suiza en Roma y a distintas oficinas de la Unión Europea. Hubo dos heridos.

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