"Para nada", dijo ayer el intendente Gustavo Rojas cuando este diario le preguntó si la reunión a solas con José Luis Gioja fue un síntoma de acercamiento político.
La reunión se hizo fuera de agenda para que pasara desapercibida y dejó un cúmulo de significados políticos por la coyuntura de distanciamiento que arrastran sus protagonistas. Es que Rojas está alineado con Mauricio Ibarra, quien pasó de militar en las filas del giojismo a ser el más duro opositor. Por eso, en Casa de Gobierno contaron que les llamó la atención ver entrar al intendente.
El rawsino se declaró "satisfecho" por el encuentro, pero rápidamente ensayó un intento por desarticular las suspicacias y ratificó su rol de opositor al gobierno de Gioja (ver aparte). "De temas políticos no hablamos, yo fui a hablar del subsidio de fin de año que el gobierno se comprometió a darnos para los trabajadores y nada más".
Fuentes calificadas habían dicho que Rojas fue a buscar también ayuda financiera por obras, pero él lo negó. Sí reconoció que pidió que se corrija el reparto de la coparticipación. "Le dije que somos el departamento que más población tiene y a pesar de eso, recibimos 317 pesos por habitante y Capital se lleva 719 pesos por habitante".
En declaraciones a Radio Colón, el gobernador se limitó a contar que charlaron de cuestiones institucionales. Dijo que fue en buenos términos y, en alusión al intendente y especialmente a Ibarra, aseguró que "yo no hago reuniones para pelearme con nadie, para dialogar hay que sacarse algunos tapones que hay en las orejas y atarse la lengua un cachito".
Gioja separó las diferencias políticas de lo gubernamental. Aseguró que su administración, cada vez que hubo un aumento para los municipales, "nunca le solté la mano a un intendente".
Rojas, quien fue el médico personal de Gioja durante años, aseguró que no tuvo ninguna queja de las filas ibarristas por su ida a Paula y Libertador. Mientras que Ibarra no atendió los llamados de DIARIO DE CUYO.

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