La mamá de Rodrigo Simonetti teme por el resto de sus hijos

La mamá de Rodrigo Simonetti teme por el resto de sus hijos
Cuatro de ellos trabajan en la calle y han recibido intimidaciones. La mujer volvió a reclamar frente a la Fiscalía porque la causa por la muerte del niño está paralizada.
La mamá de Rodrigo Simonetti, el niño de 11 años asesinado y arrojado en un callejón de Tolosa hace un año, denunció la parálisis que sufre la investigación del hecho, y advirtió sobre sus temores por la vida de sus otros hijos, quienes suelen trabajar en la calle, en el mismo circuito que transitaba la víctima, y han recibido amenazas e intimidaciones.

Acompañada por los impulsores de la olla popular de Plaza San Martín, por varios de los pibes que son contenidos por la Asamblea Permanente por los Derechos de la Niñez, y por la madre de Omar Cigarán, un adolescente que murió de un balazo policial en febrero pasado, Patricia Simonetti llevó su reclamo a las Fiscalías de La Plata, una semana después de que se cumpliera el primer aniversario de la muerte de su hijo.

El planteo puntual apunta al fiscal Marcelo Romero, a quien señalan por no mantener activa la investigación. El último dato que existe es la aparición de un testigo de identidad reservada, quien habría visto el momento en que arrojaron el cuerpo de Rodrigo en el pasaje de 15 entre 525 y 526.

“Tenemos una sospecha de quién es el involucrado, y tememos que sea quien está persiguiendo a mis otros hijos”, explicó la mujer.

Tiene la teoría de que el crimen fue el desenlace fatal de una disputa callejera, pero prefiere no avanzar en la información para no perjudicar la investigación.

De todos modos critica que no haya habido detenidos después de un año de producido el crimen, y se lamenta porque “a nadie le importa nada cuando se trata de gente pobre como nosotros”.

El temor. Pero la máxima preocupación de la mujer es lo que pueda ocurrirle a algunos de sus hijos, especialmente a quienes transitan las mismas calles en que lo hacía Rodrigo. Habla específicamente de uno de ellos, que durante la protesta estuvo a su lado tocando un tambor, y suele cuidar coches y limpiar vidrios en el microcentro platense. “Un día paró un auto con un hombre que preguntaba por él, y no nos explicamos cómo lo conocían”, relata.

También se preocupó por un extraño episodio que atravesó otra de sus hijas. Según cuenta Patricia, una tarde, en Plaza San Martín, pidió un vaso de agua porque venía con sed y, según cree, le colocaron alguna droga que le provocó mareos. La chica contó que esa persona quería obligarla a irse con él con una amenaza macabra: “Te va a pasar lo mismo que a Rodrigo”.

Acompañamiento. En la concentración de este miércoles estuvo Sandra Gómez, la mamá de Omar Cigarán, el chico asesinado por un policía el 22 febrero en medio del robo de una moto. "Conocí a Patricia y creo que aunque estamos hablando de casos diferentes, debemos acompañarnos", dijo la mujer.

Sandra sostiene que la muerte de Omar se produjo en una escena armada por la policía, luego de varias semanas en las que el joven sufrió varias intimidaciones de parte de personal policial. Recuerda, por ejemplo, un allanamiento realizado en su propia casa el antes de su muerte.

"Sé que Omar no era un santo, pero nadie me saca de la cabeza que armaron todo para matarlo ese día", plantea la mujer entre lágrimas, y sostiene que sólo se mantiene con vida por Mateo, su hijo menor que actualmente tiene 2 años.

La historia de Omar estuvo signada por su vida en la calle y sus problemas de adicción, los cuales fueron planteado por Sandra en reiterados pedidos de ayuda al Estado. Antes de su muerte, incluso, había pedido infructuosamente una nueva internación en un centro de recuperación.

El caso de Cigarán quien fue baleado después de intentar robar una moto en 122 y 43 es uno de los seis denunciados por el defensor de menores Julian Axat, como parte de una trama con patrones comunes "de una violencia institucional gravísima".

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