Dice que nunca eludió una responsabilidad y aunque acepta que hay quienes dicen que su gobierno en Mendoza fue malo, cree que la evaluación corresponde a los historiadores. Explica por qué se unió a la línea interna de Celso Jaque.
Después de varios años de bajo perfil en cargos nacionales, volvió a jugar en el primer plano local para formar parte de la mesa del flamante nucleamiento interno del PJ, la Línea Mendoza.
En este espacio se han anotado varios de los ministros del gabinete provincial, el propio gobernador Celso Jaque y los intendentes justicialistas que no son parte de los azules.
El “Rolo” se muestra entusiasmado con su nueva tarea de construcción. En su vocabulario las palabras “estratégico” y “proyecto” quieren enamorar, mientras que “ayudar” y “colaborar” parecen un mensaje hacia adentro, una forma de incluirse como uno más: “La tarea que me he impuesto es ayudar y colaborar en la construcción de un nuevo triunfo del justicialismo en las próximas elecciones”. Es uno más, aunque asume que “si los compañeros creen que soy el adecuado”, será candidato a gobernador.
-¿Por qué vuelve al ruedo?
-Tengo tiempo ahora. No tengo, como tenía hasta no hace mucho, una responsabilidad en el Gobierno nacional. Tengo ganas y entusiasmo. Hace falta darle al peronismo mayor dinámica, más movilidad, más mística y creo que puedo ayudar en este sentido.
Mi objetivo en esta etapa es ayudar, es colaborar con el justicialismo a que se organice, a que se movilice y, por supuesto, a que unido pueda ofrecerle a los mendocinos la mejor opción. Creo que lo mejor para Mendoza es que gobierne el peronismo. Estamos en una etapa en la que hay que llevar adelante un proceso de transformación productiva en la provincia. Y quien más sabe de esto es el justicialismo.
-¿Cuál es el objetivo de la Línea Mendoza?
-Un proyecto político se hace a partir de la organización. Por eso es que se ha lanzado una línea, que significa organizar al peronismo de cara a las próximas elecciones. Otros compañeros se podrán agrupar en otro sector. Después las candidaturas se resuelven por un acuerdo o yendo a elecciones internas. Lo más importante es este proceso de movilización, de convocatoria y que el peronismo vaya encontrando la mística para enfrentar las próximas elecciones.
-Hasta la creación de la Línea Mendoza, el PJ sólo tenía una línea interna organizada, los azules, y el resto parecía una confederación de intendentes...
-Por eso hace falta una línea interna nueva. No había un proyecto, ni sentido de pertenencia a un sector. No había funcionamiento orgánico, salvo el sector azul. Pero el sector azul contiene una parte del justicialismo. Hay muchos justicialistas que no están contenidos en ningún lugar.
Y para movilizar hace falta sentirse parte de algo para aportar desde algún lugar en forma orgánica. Pueden haber dos, o tres, o los que sea. Lo importante es que desde ahí se movilice y se prepare para las próximas elecciones.
-Habla de aglutinar en torno a un proyecto provincial...
-Estamos hablando de lo provincial, por eso se llama Línea Mendoza. El nombre no es una casualidad. Estamos buscando unir a todo el peronismo detrás de un proyecto que priorice el proyecto estratégico de Mendoza para los próximos años.
-¿Quiere volver a ser gobernador?
-Nunca he eludido ninguna responsabilidad que me ha tocado. Yo soy un agradecido de la política, de Mendoza, del peronismo, porque me ha dado todas las posibilidades. Mi mayor orgullo es haber sido gobernador de esta provincia. Si mis compañeros resuelven que yo soy la persona adecuada para conducir los destinos de esta provincia los próximos años, lo voy a aceptar gustoso, con responsabilidad y con entusiasmo.
Y si mis compañeros resuelven que otro compañero es el más adecuado para llevar los destinos de esta provincia, lo voy a acompañar con responsabilidad y con entusiasmo. No es este el momento de elegir los candidatos. Este es el momento de organizar y movilizar. Mi prioridad es ayudar a construir un nuevo proyecto político estratégico para que el peronismo gane las elecciones y transforme una vez más esta provincia para el futuro.
-En algunos círculos se dice que el suyo fue uno de los peores gobiernos desde el retorno de la democracia...
-Otros dicen que el peor es el de (Celso) Jaque, otros que el de (Felipe) Llaver, otros que el de (Roberto) Iglesias. Todos los gobiernos tuvieron cosas buenas y cosas malas. Esta no es una revisión histórica de qué hizo cada uno en su gobierno. Todos los que tienen intereses políticos tratan de menoscabar lo que otros hicieron. Mi opinión es que, en general, hemos tenido buenos gobiernos y todos los hemos llevado adelante con responsabilidad y el debido respeto a las instituciones. Y los gobiernos peronistas en general, hemos encarado procesos de transformación con más decisión y más firmeza que otros.
Por eso hemos dejado esa impronta de transformación que necesita la provincia, el país y la democracia. Ponerse a evaluar si uno es mejor y otro es peor, es un tema de los historiadores. O chicanas políticas.
-Bueno, pero comparando contextos de cada gobierno, en el de Bordón, hiperinflación y la debacle de Alfonsín; durante Lafalla la declinación del plan de Convertibilidad e inicio de la recesión; Iglesias enfrentó la debacle de De la Rúa. Usted gobernó en plena expansión de la Convertibilidad, recibió 700 millones de dólares de regalías petrolíferas mal liquidadas...
-Podemos sentarnos a charlar sobre el contexto. Intentamos llevar adelante una política de transformación de sus estructuras productivas, sobre todo de lo vitivinícola. Ése era el problema mayor de Mendoza. Podemos hablar de qué cosas hice mal y las que hice bien. Todo lo que me ha pasado en la vida es experiencia para mejorar, para que en cada etapa nueva que me toca todo eso sea un capital para hacer las cosas mejor y los errores que cometí no volver a cometerlos.
-Algunos en el PJ dicen que en la foto real de la Línea Mendoza, usted está a un costado...
-La Línea Mendoza es una mesa donde están los intendentes, los ministros y estoy yo. No hay uno más central, ni menos central. Nos hemos dado el trabajo conjunto de construir esa línea. Nos sentimos pares entre nosotros. Lo importante no es el lugar que uno ocupa, sino la construcción del espacio y que ese espacio sea capaz de convocar, movilizar y proponer al peronismo y los mendocinos un proyecto estratégico de crecimiento que entusiasme.
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