El estado provincial busca motivar a los jóvenes a relacionarse con esa ciencia que es tendencia en el mundo. La ULP motoriza el interés de los niños y los adolescentes, y la UNSL ofrece dos carreras relacionadas.
Limpiar el piso, lavar los platos, jugar al fútbol, armar un automóvil, indicar un tratamiento médico, desarmar una bomba, rescatar a una víctima en una catástrofe. Ahora, muchas y de las más diversas actividades humanas, desde las más simples y domésticas hasta las más complejas, son realizadas por robots.
Y la tendencia mundial es que esta ciencia, que combina informática con mecánica y electrónica, reemplace cada vez más al hombre. El súmmum es la inteligencia artificial, en cuyo desarrollo algunas empresas como IBM ya tomaron la delantera.
En San Luis, la robótica se alinea con la educación. Los talleres que brinda la Universidad de La Punta (ULP) para los alumnos de la secundaria y la entrega de kits para los chicos de la primaria tienen por objeto despertar el interés de los niños y adolescentes en esa ciencia que extiende sus tentáculos hacia todos los ámbitos de la vida. Y esa expectativa es satisfecha, en cierta medida, por las carreras de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Mecatrónica, que dicta la Universidad Nacional de San Luis (UNSL).
“Estamos en un mundo en el que vendrán muchos robots”, expresó la ministra de Ciencia y Tecnología de la provincia, Alicia Bañuelos. A nivel mundial, la maquinaria ya es aplicada desde hace tiempo, en las costumbres diarias, como la limpieza del hogar, o en la industria.
Por eso es política del Estado provincial poner a los chicos en contacto con las nuevas tecnologías y despertar su vocación por esas ciencias, ya que, explica Bañuelos, la humanidad necesitará cada vez más ingenieros y científicos.
“Es un tema al que le tenemos que prestar cada vez más atención, porque el mundo avanza hacia eso, la robótica, la modificación genética, la nanotecnología”.
“La provincia quiere que los chicos aprendan a construir y programar y eso está muy bien. Esto lo hacemos desde hace muchos años, es una manera de acercar la ciencia a los niños, construyendo objetos”, explicó.
La robótica es más amplia de lo que se pueda imaginar. Un robot –define la ministro– es una máquina con algún grado de inteligencia, que puede hacer tareas específicas o generales. El grado de problemas que puede resolver determina su inteligencia.
No necesariamente debe tener forma humana, puede formarse como cualquier objeto que las personas necesitan para una tarea específica. Puede ir desde un brazo mecánico hasta una máquina que realiza consultas y devuelve diagnósticos. Es una ciencia tan amplia que puede abarcar todos los problemas que afronte la actividad del hombre en cualquier ámbito.
La provincia está en el camino de demostrar la importancia de usar la robótica en las escuelas. Según la funcionaria, los docentes deben emplearla en distintas materias, para desarrollar el interés en los alumnos.
Aplicarla en educación “es una manera de concentrar proyectos diversos que (los estudiantes) tienen en diferentes asignaturas. Por ejemplo, si tienen que resolver el problema de cómo llevar agua de un lugar a otro hay que entender por qué, cómo es la ley de gravedad, cómo es que el agua se mueve, implica un conocimiento más amplio, no se concentra sólo en una fórmula, tienen que resolver un problema de verdad”, expresó.
Para empezar, si los chicos deben aplicar esta ciencia, lo primero que tienen que hacer es leer, ponerse a estudiar. Y eso ya es una ventaja, sostiene la ministro.
“Lo que hacemos en las escuelas es un acercamiento a resolver problemas a través de la informática. Si ellos deciden ser ingenieros en sistemas y esa vocación se la despertó la robótica, está muy bien invertir en esto, porque van a faltar científicos e ingenieros en el mundo que viene”, dijo.
“Si desde San Luis podemos alentar que los chicos elijan esas carreras, es una inversión muy favorable para el Estado provincial”.
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