Por un robo no pueden comer 40 jubilados

Por un robo no pueden comer 40 jubilados
Ahora, los ladrones pusieron en riesgo la comida que se brinda a 40 integrantes de la tercera edad. "El servicio social que prestamos será mantenido", dicen los dirigentes.

La unión vecinal del barrio Escorihuela, en el corazón de Rodeo de la Cruz, volvió a sufrir el robo de elementos y destrozos en el interior de sus instalaciones.

Los autores del delito se llevaron una cocina industrial y varios utensilios para preparar alimentos.

El episodio subleva porque en este caso las víctimas del accionar de los malvivientes son indefensos vecinos, integrantes de la tercera edad, que almuerzan todos los días en las instalaciones de calles Canadá y Adolfo Calle, a 2 cuadras al sur del carril Bandera de los Andes, en el marco de un programa social.

"Hagan lo que hagan, no conseguirán doblegarnos, vamos a seguir luchando por los afiliados y los jubilados", dijo Teófilo Favreau Dalmau (72), ex empleado de la Vialidad, y desde 1994 al frente de la entidad vecinal. Pidió más apoyo policial para cuidar el complejo (ver aparte).

El fin de semana, la comunidad de la institución tuvo la desagradable sorpresa de encontrar saqueada la cocina, de donde se llevaron, a través de una ventana, un horno pizzero de 3 bandejas, que se utilizan para preparar el almuerzo de unos 40 jubilados.

No era lo único que faltaba, también los ladrones se llevaron ollas, una picadora de carne, una procesadora, un calentador eléctrico e implementos menores.

Los delincuentes pasaron el botín a la cancha de bochas a través de una ventana, y desde allí al exterior por un portón que da a la calle Canadá. Necesariamente debieron ser cuatro o más individuos, porque la cocina sustraída tiene un porte y peso significativos.

La primera reacción de Teófilo y de Héctor Pedro Grilli, titular del grupo de jubilados, fue reforzar puertas y ventanas de la entidad y colocar alambre de púa (concertina) en todo el amplio perímetro de la organización barrial. También se cerró el hueco por donde fue sacado el horno con ladrillos y una reja.

"Esperamos que con esto nos alcance", dijo Favreau, "pero seguiremos con todas nuestras actividades".

La unión vecinal, entre otras prestaciones, brinda un servicio muy importante en la zona: es la proveedora de agua potable de pozo a unas 550 familias de la vecindad.

Facilitarles las instalaciones a los jubilados es otra de las acciones de la entidad. El PAMI subsidia el pago del alimento y todos los mediodías, de lunes a viernes, almuerzan allí personas que están solas o con dificultades en sus hogares.

Solidaridad

Pese a la sustracción de los imprescindibles objetos para cocinar, ayer, en la primera comida tras la incursión de los vándalos, no faltó un plato caliente: la empresa que organiza los almuerzos, perteneciente a Giorgio Nocentino, ofreció una suculenta carbonada, en la que no faltaban papas, porotos, zapallo, carne molida y otras verduras. Para la cocción se utilizó un quemador, que se salvó de la forzada "requisa" de los amigos de lo ajeno.

El presidente manifestó reiteradamente que los servicios de la vecinal seguirán ofreciéndose, ya que además de la provisión del líquido potable a los pobladores, el complejo de casi media manzana de superficie sirve de base para actividades recreativas de hombres y mujeres, y para la práctica de fútbol y hockey entre niños y adolescentes.

Frente a la adversidad, los dirigentes sociales rescatan la solidaridad de algunos. Entre ellos se destacan el propio hombre que tiene a su cargo preparar la comida, Giorgio Nocentino, y la de algunos vecinos, que rápidamente ofrecieron sus casas o elementos de su pertenencia para sustituir lo que faltaba en la cocina.

Ana Mujica (74), una beneficiaria del comedor, comentó que los causantes del latrocinio "no se dan cuenta que con su acción nos ponen en riesgo de que quede sin efecto la ayuda alimentaria; ellos (los cacos) deberían pensar que ellos tienen mayores en su grupo".

Por su parte, Manuel Romero (72), jubilado vitivinícola, afirmó que "esto nos duele no por la comida en sí, sino porque provoca un daño a todos y desmoraliza".

Las autoridades del municipio de Guaymallén se comprometieron a ayudar a la entidad damnificada, y ese fue el sentido de la visita que ayer realizó al lugar un secretario del presidente del Concejo Deliberante, Luis Lobos.

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