Robo a periodista de El Comercial en pleno mediodía

Robo a periodista de El Comercial en pleno mediodía

La inseguridad es una realidad que nos toca a todos, la leemos, la palpamos a través de los hechos policiales relatados por los medios o en la cercanía de algún suceso ocurrido en nuestro entorno.

La conciencia social nos lleva a asombrarnos, estremecernos o horrorizarnos con historias donde las víctimas son “los otros” pero con la lejana convicción de que algún día podría pasarnos a nosotros, muy lejana.

Así empezamos a vivir enrejados en nuestros hogares, caminar por lugares iluminados evitando otros más oscuros. Mirando con desconfianza a aquellas personas de apariencia dudosa, utilizando cerraduras seguras, llaves, cadenas, candados, perros guardianes y hasta alarmas que nos garanticen dormir tranquilos. 

Fuera de nuestros hogares confiamos en que la policía hará el resto, confiamos hasta que sucede en la intimidad familiar. Confiamos hasta que esa inseguridad deja de pasarle a otros para pasarle a uno.

Uno de los periodistas del diario El Comercial, Leonardo Fernández Acosta, fue víctima en el día de ayer de un robo en su domicilio particular. Este hecho, además de constituir un hecho de inseguridad, tiene connotaciones particulares debido a que se trata de un periodista cuya línea editorial es crítica con respecto a muchas acciones de gobierno.

Uno de los documentos expuestos por el periodista fue utilizado en el Programa “PPT” y días después su vivienda fue fotografiada por algunas personas que se desplazaban en una camioneta Honda CVR de color blanco polarizada sin determinar la chapa patente, hecho fotografiado y que también fue denunciado en dependencias policiales.

Al respecto el periodista expresó: “Relatar una historia en primera persona es perder objetividad, no es profesional y provoca una ruptura con la mayoría de los manuales de estilo sin embargo la peor y única forma de comprender la inseguridad es vivirlo en carne propia. La peor manera de relatar una experiencia abrumadora es haber sido víctima junto a la familia de un hecho de inseguridad, la peor y a su vez la más reveladora”.

Agregó después que “fuimos a comer a la casa de los abuelos, como hacen muchas familias los días domingo. Una de mis hijas prefería quedarse pero insistí en que viniera, finalmente fuimos todos.

Volvimos cerca de las tres de la tarde y nuestra perra no salió a recibirnos, bajamos del auto y nos acercamos a la puerta. Estaba abierta y con la cerradura forzada, habían utilizado una barreta para romperla.La primera sensación fue de sorpresa, luego de incredulidad, después de angustia. Caímos en la cuenta de que nos habían robado, revolvieron todos los cajones, tiraron toda la ropa, cuantas cajitas contenían tonterías habían sido revisadas. 

Descubrimos que se llevaron algunas cosas de valor pero nada importante ¿Como podrían? las cosas de mayor valor en nuestro hogar siempre fueron sentimentales.

Salí a la vereda para llamar al 911 y pude ver que a escasos doscientos metros había un patrullero estacionado, en mitad de un descampado del barrio.

Pregunté a los vecinos sabiendo que era inútil, pasó un tiempo más y volví a llamar. Esta vez me identifiqué como periodista, cinco minutos después había cinco móviles y el utilitario de la policía científica. 

El robo ocurrió ayer en horas del mediodía en un barrio considerado como “seguro”. La puerta fue violentada con una barreta y revolvieron toda la casa. Los delincuentes se llevaron cosas de poco valorDos oficiales me hacían preguntas sobre lo robado y un agente le tomó algunas fotos a la puerta forzada.

Momentos después llegó un oficial de alto rango que me explicó algo sobre cuadrículas en los barrios pero no le presté atención. Realmente quería quedarme solo con mi familia.

Cuando finalmente se fueron todos, recorrimos entre todos las distintas piezas, levantando todo lo que estaba en el suelo, tratando de arreglar pero de las pocas cosas que se robaron, una de las más importantes fue la tranquilidad del hogar.¿Si una de mis hijas se hubiera quedado sola en la casa que podría haber pasado? Fue un domingo al mediodía, en un barrio considerado seguro. Nuestra perra desapareció”.

Con respecto a su rol como periodista en relación con el hecho, dijo que: “Tendremos que cambiar nuestros hábitos, prepararnos para vivir bajo una amenaza constante y tomar conciencia de que todos somos vulnerables, de que nadie esta exento y que un día puede pasar de nuevo. Ignoro si esto es un mensaje mafioso por decir lo que pienso puesto que en realidad no se llevaron nada de valor importante pero puedo asegurar de que mi familia tiene miedo, hemos perdido la tranquilidad. Nuestra casa ya no es un lugar seguro para nosotros”, dijo Fernández Acosta.

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