La hermana de Edgardo Giménez, asesinado en un asalto, sufrió un arrebato en el centro de Rosario. Le arrancaron la cartera, en lo que parecía un hecho al voleo, pero luego le pidieron que abandone las denuncias. Horas antes se había reunido con el ministro Lamberto y exigió “condenas efectivas”
Fue un día más que agitado para los familiares de Edgardo Giménez, el comerciante asesinado en octubre último durante un asalto a su comercio de Granadero Baigorria. Su hermana Gabriela, que por la mañana denunció amenazas de parte de la presunta banda que protagonizó el fatal asalto, volvió a sufrir una violenta intimidación este miércoles por la noche, en plena calle y robo mediante. Un rato antes había sido recibida por el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto. En la ciudad vecina hubo marcha por seguridad y justicia.
Temprano, la mujer hizo público un hecho registrado la noche anterior. Contó que, mientras reclamaban en Tribunales por “prisión preventiva y juicio inmediato” para los responsables, al menos dos autos, con vidrios polarizados y música alta, pasaron y los apuntaron con sus celulares, como si fueran revólveres.
Casi 24 horas después, los violentos fueron más allá. Al menos dos, movilizados en moto, la cruzaron en la céntrica esquina de Alvear y Rioja. Le arrancaron una cartera con documentación –no se sabe si contenía papeles relacionados a la causa–, en lo que parecía un hecho más de inseguridad. Pero antes de irse le dejaron un mensaje verbal. Que dejara “todo como está”.
Así lo relató Carla, cuñada de Gabriela, al móvil de El Tres, mientras la víctima del suceso se recomponía, atendida en una ambulancia del Sies por una descompensación.
Reunión con Lamberto
Por la tarde, familiares de Edgardo Giménez fueron recibidos por el ministro Lamberto. Tras el encuentro, y antes del episodio mencionado, Gabriela agradeció la predisposición de las autoridades provinciales y reclamó a la Justicia que “las condenas sean efectivas”.
En diálogo con la prensa, se quejó por los beneficios otorgados a presos por delitos graves como la prisión domiciliaria o salidas laborales porque luego no se pueden cumplir. Sebastián Alba, el hombre que murió tras enfrentarse a los tiros con Edgardo Giménez al que asaltó junto con otros tres cómplices, tenía 39 causas abiertas al momento del hecho.
Junto a sus cómplices pertenecían a la “banda del Cumbia” que cayó el último martes tras una espectacular persecución policial. Todos los integrantes de ese grupo estaban prófugos de la justicia.
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