Desde la comuna pidieron que los vecinos denuncien al 911 o al 0800 del municipio si observan vehículos no identificados haciendo "tareas" en el alumbrado público. Cada artefacto cuesta alrededor de 2.500 pesos.
El secretario de Infraestructura y Servicios de Maipú, Eduardo Mezzabotta, explicó que siempre se registran sustracciones o daños al alumbrado público.
Pero que ahora se ha tornado sistemático porque en dos semanas han desaparecido unos 30 artefactos ubicados en distintas zonas rurales. Así, en la calle La Escondida, de Fray Luis Beltrán, se llevaron unas 8 luminarias de un total de 20 que habían instalado, mientras en el callejón Gardella, de Isla Grande, sustrajeron una docena de luces.
El funcionario destacó que las luminarias están a una altura de seis u ocho metros y que quienes se las llevan deben contar con ciertas herramientas y conocimientos de electricidad.
Por eso, solicitó que, cuando los vecinos vean un vehículo no identificado con personas que aparentemente están trabajando en el alumbrado público, se comuniquen de inmediato al 911 o al 0800 222 8030, de atención de reclamos de la comuna, donde hay guardia permanente.
Mezzabotta planteó que el daño que hacen estas personas no es al municipio ni tan sólo económico -aunque cada artefacto tiene un costo aproximado de 2.500 pesos-, sino que afecta a la gente del lugar, ya que la oscuridad favorece los actos delictivos. También comentó que a veces se llevan el cable que une los postes y que, por eso, la comuna decidió optar por los tendidos de aluminio en lugar de los de cobre, que al ser más baratos, no atraen tanto a los ladrones.
En cuanto al posible destino de estos artefactos, el funcionario estimó que es probable que los vendan en el circuito privado, para industrias y fábricas y otras instalaciones con terrenos de gran superficie.
En otros municipios
Si bien el robo de luminarias se incrementó en el último mes en las zonas rurales de Maipú, otras comunas sufren daños similares, ya sea porque se llevan los artefactos o simplemente los dañan.
Desde Luján comentaron que los robos son sostenidos y que también ocurren en zonas alejadas. Una de ellas es la ciclovía que une Perdriel y Agrelo, por 10 kilómetros a la vera de la ruta 15. En el año y medio que lleva de inaugurada la obra, indicaron, han tenido que reemplazar los artefactos lumínicos varias veces.
Otro sitio en el que las sustracciones son frecuentes, detallaron, es el parador de camiones ubicado en el Parque Industrial Municipal. Luego de la última nevada, cuando se cortó el paso internacional, la comuna tuvo que realizar una instalación provisoria para los conductores que aguardaron allí, hasta poder reponer el tendido de luminarias.
Para evitar el daño al alumbrado público, en Godoy Cruz han optado por los reflectores a gran altura en los espacios públicos.
Si bien se trata de un departamento eminentemente urbano, el secretario de Ambiente, Obras y Servicios Públicos de la comuna, Oscar Sandes, lanzó que hasta les han robado champas de pasto cuando las colocan en las plazas y paseos. Y añadió que el daño a las luminarias suele tener como finalidad facilitar el accionar delictivo.
En Guaymallén, en cambio, señalaron que los robos de artefactos lumínicos ocurren sobre todo en las zonas rurales, aunque sólo ocasionalmente. Pero que en la calle Tapón Moyano, del distrito Jesús Nazareno, instalaron alumbrado público y desapareció.
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