Ayer a la madrugada destrozaron la vidriera de un comercio, robaron, huyeron y los interceptó la Policía.
Apenas perpretrado y denunciado el hecho, los efectivos que recorren las cuadrículas comenzaron a buscar a los responsables del daño y robo.
A las pocas cuadras observaron a dos jóvenes que se desplazaban en actitud sospechosa. Los interceptaron y al requisar la mochila que llevaba uno de ellos, hallaron el bongó y el micrófono. Del violín ya se habían separado, posiblemente entregado a un tercero.
Ambos fueron trasladados a la Comisaría. Uno resoponde al nombre de José Barredo, quedó aprehendido a disposición del fiscal en turno. Su compañero es un adolescente por lo que tomó intervención la Fiscalìa del Menor desde donde se dispuso la inmediata entrega a su familia. Ambos carecerían de antecedentes.
Cuatro veces
El damnificado, Emilio Puricelli, le dijo a La Opìnión que la de ayer fue la cuarta vez que rompen la vidriera y roban.
Y acotó un detalle, en el apuro los ladrones dejaron el arco correspondiente al violín.
No deja de llamar la atenciòn el tipo de insrumento que eligieron, además del bongó. No sobran los ejecutantes de violín, a excepción de los miembros de la orquesta municipal.
Puede pensarse en ignorancia (manotear lo que está más a mano) o en un “trabajo por encargue”. La última hipótesis podría ser la más firme por cuanto a apenas salieron, alguien lo recibió, como si lo estuviera esperando, Esto explica que los imputados sólo llevaran con ellos el bongó y el micrófono que fueron reconocidos por el damnificado. Y también llama la atención que no se hayan inclinado a robar otros bienes que estaban al alcance de la mano.
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