Peñarol no se resigna a perder su localía en el Polideportivo durante el verano 2014/2015 por Stravaganza. El presidente habló de perjuicios económicos. "Me duele que en nuestra ciudad no nos tengan en cuenta", dijo.
"Nada vale nada. Uno estuvo tantos años ametrallando, empujando, estando en lo más alto en el deporte. En 1995 casi le exigieron a Peñarol ir al Polideportivo. "¿Cómo van a jugar en el Domo si está el Polideportivo?", decían. Se olvidaron de todo. Hay plata en juego y te sacan. No va a ser una temporada. Puede ser la despedida de Peñarol del Polideportivo. Siento una gran tristeza. Unos títulos les sirvieron a muchos para conseguir trabajo en la política y los nuestros no sirven para que nos respeten el Polideportivo, que utilizamos treinta de trescientos sesenta y cinco días del año. Tienen trescientos treinta días para alquilarlo para lo que quieran. Habría preguntarse qué nos pasa a los marplatenses. Por un lado, la publicidad política dice: "Ser marplatense es pelear contra viento y marea". Ahora viene un espectáculo, pone "equis" plata y se acabó viento y marea. Te hacen bajar la guardia", disparó Domingo Robles, el titular "milrayitas", a LA CAPITAL.
-¿Cómo fue que Horacio Taccone los informó de esta cuestión?
-Nos encontramos hace algunos meses, dos o tres, no recuerdo bien, en un café de Olavarría y San Lorenzo. Ahí nos dijo que estaba la posibilidad de que Stravaganza alquilara el Polideportivo y que podíamos llegar a perder la localía cuatro partidos. Que iba a tratar que fuese lo menos posible. No queríamos mostrar mala voluntad, no queremos ser siempre los jodidos de la película. Lo único que queremos es defender jugar en el Poli porque lo venimos haciendo hace 18 años ininterrumpidamente. Pero, bueno, eran nada más que cuatro partidos...Ahí quedó. Pero después contrató del 8 de diciembre al 23 de febrero, con entrega el 1 de marzo porque levantan el 30% del piso.
Un tema ya grave, el que conoce de pisos sabe de lo que hablo.
-¿Se puede explicar, lo más sencillo posible, cuál es ese inconveniente?
-La madera sufre cuando la sacás y la ponés. Puede quedar bien, también puede quedar mal. Supongamos que queda bien. Y que lo entregan el 1 de marzo. En las últimas diez ligas, entre el 8 de diciembre y el 1 de marzo, jugamos un promedio de 13 partidos. Irnos del Polideportivo trece partidos es una ruina para el club. Es jugar casi toda la segunda rueda de visitante. Nos complica la venta de abonos y sponsorización de pisos. El perjuicio económico es grave y para mí es peor aún la cuestión deportiva. Es complicado irte de tu cancha. El que conoce de deporte lo sabe. El Polideportivo es nuestra cancha hace 18 años. Peñarol desde entonces le da vida. Al principio no le llovían propuestas, el que lo mantenía funcionando era Peñarol. Hay algunos muy buenos estadios en el país destrozados porque no hay un equipo que los utilice. Mar del Plata nos dio mucho, pero nosotros también le dimos mucho a Mar del Plata. Me duele que en nuestra ciudad no nos tengan en cuenta y que tengamos que irnos porque viene alguien de afuera con dinero. Yo no estoy convencido que la historia de la vida sea así.
-¿No es un mito que la gente de Peñarol no va a Once Unidos? Los hinchas han viajado en masa hasta Buenos Aires para ver al equipo...
-Te hago la pregunta al revés. ¿A la gente de Quilmes le gusta ir al Polideportivo? No. Esto es lo mismo. ¿Por qué a la gente de Peñarol le va a gustar ir a Once Unidos? Ahí nació Quilmes en la Liga Nacional. Peñarol es el Polideportivo y los recuerdos imborrables del Domo. Si existiera, a mí me encantaría ir al Domo.
-¿Existen estadísticas de cuántos espectadores menos tuvieron en Once Unidos cuando tuvieron que ir allí?
-Sí, claro. Y nos bajó. No fue, no es y no será nuestra casa. Porque es la del rival. Y es lógico. Porque hay una cuestión afectiva en cada cancha. Las mejores noches del Polideportivo fueron con Peñarol. En algunas provincias los equipos están bancados por los gobiernos al cien por ciento. En otras, el setenta. Nosotros pedimos nada más que no nos saquen del Polideportivo. Peñarol no nació en el Poli, fue al revés: después de los Panamericanos, el Poli nació con Peñarol. Me parece que hay que generar de otra manera. No por generar hay que matar a alguien.
-¿El perjuicio económico implica recaudación de partidos o también afecta venta de abonos o publicidad?
-El abono vale más en el Poli, también el valor de la publicidad de piso de cancha.
-¿Y lo logístico?
-Abrir Once Unidos es más barato que abrir el Poli. Pero encarecerá mucho, a nosotros y a Quilmes, repintar las publicidades de cancha cada vez que haya que jugar después del otro. Pero no quiero hablar sólo de lo económico. No es lo trascendental para mí. Es otra cosa. Mañana viene otra obra con plata y te vuelven a correr. Nosotros jugamos una competencia nacional, no "un solteros contra casados". Nosotros solemos embarcarnos en organizar alguna competencia internacional. Ahora nos será imposible licitar para algún torneo. A nosotros jamás se nos ocurriría pedir la exclusividad, pero sí una prioridad. Hay que ver qué representó y qué representa Peñarol para la ciudad. Si todo este esfuerzo valió la pena. A algunos los títulos les permiten muchas cosas, a otros no. Creo que todos los clubes de Mar del Plata merecen respeto. Siempre les dimos ejemplos a la ciudad. En los clubes se seguía votando en tiempos de dictadura.
-Once Unidos es la única cancha donde se puede ir a jugar en Mar del Plata...
-Nos vamos a resistir, pero es así...
-¿Se evaluó la cuestión de seguridad de ir con el equipo a entrenar todos los días a un barrio dónde se mueven como pez en el agua los hinchas del rival durante tres meses?
-Creo que algún jugador puede hasta llegar a pensar en esa cuestión a la hora de arreglar. Es todo un tema. Por eso yo lo de Once Unidos no lo quiero ni pensar. Incluso, hasta pensaría en irme de Mar del Plata si nos dan la espalda. Yo meto eso en la balanza. Por ejemplo, cuando nos tocó jugar con Quilmes fuera del Poli, en Olavarría, nos costó cuatro puntos de descuento, no jugar un Super 8 con premio económico y, en definitiva, perder la ventaja de cancha para jugar la final de la temporada. Yo no puedo decir que salía campeón si jugaba un séptimo partido en casa, pero sí que perdía una fortuna. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Jugaremos un clásico ahora sin público visitante y con gente afuera de los estadios? Pero creo que la pregunta es si Peñarol merece ser sacado del Polideportivo. En 139 años de la historia de la ciudad, ¿tantos títulos logró el deporte marplatense para meterle palos en la rueda al único que los ganó?
-¿Hay mala voluntad contra Peñarol?
-No. Creo que falta identificación. Me acordé mucho estos días de lo de ser marplatense es pelear contra viento y marea. Eso es lo que tratamos de hacer para jugar dónde nos corresponde. Ser dirigente de club es medio lírico. Para cualquiera de nosotros el amor es más fuerte. Pelearíamos de cualquier manera, pero también por una historia de 18 años y porque hay muchos títulos detrás. Representamos a la ciudad. Cuando vamos afuera nos nombran como Mar del Plata, no como Peñarol. Ahora parece que nada vale. Quiero creer que el intendente está mal informado y que el Concejo Deliberante estuvo mal informado. Sólo uno se abstuvo, el concejal Abud, y pidió una carta de Peñarol. Siempre la del Polideportivo fue nuestra pelea. Respetamos, pero pedimos que nos respeten.
-Muchos los acusan de creerse los dueños del Polideportivo...
-Los que dicen eso saben que tenemos un poco más de derechos que cualquiera. También hay otros que lo dicen porque les conviene. Pero de trescientas sesenta y cinco fechas del año, sólo pedimos utilizar treinta. Las podemos acomodar, adelantar un día, postergar otro. Pero pensar que la AdC nos puede acomodar doce fechas es una locura. Quiero creer en la buena voluntad y que el intendente Pulti va a vetar esta ordenanza.
-¿Cuáles son hoy las posibles salidas?
-Achicar las fechas. Entregar el Polideportivo después y recibirlo antes. No sé si a la gente de la obra teatral le conviene. Yo hablo por los intereses de Peñarol.
-¿Se habló de una indemnización para el club?
-Sí, mínima. Pero no todo es la plata. El perjuicio económico no lo puedo calcular. Sería un irresponsable si lo hago porque a Peñarol nunca le paso esto. Acá lo que no se pone arriba de la mesa es la cuestión sentimental. Alguno me dirá que con la plata no hay sentimiento que valga. Así nos va...

Comentá la nota